En las últimas dos décadas, el campo de la cardiopatía estructural intervencionista (SHD) ha experimentado una rápida evolución impulsada por ensayos clínicos aleatorizados fundamentales para el desarrollo de terapias transcatéter valvulares y dispositivos. Los comités ejecutivos y de supervisión desempeñan un papel determinante en este proceso: definen el diseño del estudio, seleccionan los puntos finales, supervisan la ejecución y lideran la difusión de los resultados. Por lo tanto, estas estructuras de liderazgo son los motores principales de cómo se genera, interpreta y traduce la evidencia a la práctica clínica.
La evidencia previa demuestra que la presencia de mujeres en roles de liderazgo dentro de la investigación clínica se asocia de forma independiente con un reclutamiento más diverso de participantes y con la realización consistente de análisis estratificados por sexo. Sin embargo, la disparidad de género en las cúpulas de decisión continúa siendo un factor limitante que impacta en la equidad de la atención cardiovascular. Para caracterizar esta brecha, una revisión sistemática con metaanálisis evaluó la representación femenina en comités de supervisión, presidencias y autorías sénior en ensayos de alto impacto sobre cardiopatía estructural publicados entre 2010 y 2025.
La revisión incluyó ensayos clínicos de cardiopatía estructural intervencionista publicados en revistas médicas de alto impacto a lo largo de un período de 15 años (2010–2025). Para cada estudio se extrajo la presencia documentada de comités de supervisión, la nómina de sus integrantes, la ocupación de la presidencia del comité y la autoría sénior de las publicaciones.
Las estimaciones agrupadas se calcularon mediante un modelo de metaanálisis de efectos aleatorios, mientras que las tendencias temporales se analizaron a través de modelos de metarregresión de efectos mixtos lineales generalizados.
El análisis incluyó un total de 88 ensayos clínicos elegibles. Del total, el 67,8% reportó la existencia de un comité directivo (steering committee), pero solo el 55,8% detalló la nómina con los nombres de sus miembros.
Entre los ensayos con información disponible sobre los miembros del comité, las mujeres ocuparon apenas el 7,0% de los puestos de supervisión.
Además, el 56,2% de los comités analizados estuvieron compuestos de forma exclusiva por hombres. En lo que respecta a los puestos de máxima toma de decisiones, las mujeres ocuparon la presidencia del comité en el 12,0% de los ensayos y figuraron como autoras sénior en el 14,0% de las publicaciones.
Al analizar la evolución cronológica a lo largo del período 2010–2025, no se observó un incremento estadísticamente significativo en la proporción de mujeres dentro de los comités directivos (OR por año: 1,02; IC 95%: 0,93–1,12; p = 0,70). Asimismo, aunque la designación de mujeres en la presidencia de los comités mostró un aumento numérico con el paso de los años, este cambio no alcanzó significación estadística (OR por año: 1,41; IC 95%: 1,05–2,34; p = 0,075).
¿Qué nos deja este estudio?
Las mujeres continúan marcadamente subrepresentadas en las posiciones de liderazgo, supervisión y autoría sénior en los ensayos clínicos de cardiopatía estructural intervencionista, sin registrarse avances significativos durante la última década y media.
Esta falta de diversidad en las cúpulas directivas no solo perpetúa barreras profesionales en la cardiología académica, sino que impacta de manera directa en el diseño metodológico de los estudios y en la representatividad de la evidencia generada. Superar este estancamiento requiere la implementación de políticas institucionales deliberadas y mecanismos activos por parte de sociedades científicas, comités editoriales y patrocinadores para garantizar una gobernanza inclusiva que refleje adecuadamente la diversidad del ámbito clínico y de la población de pacientes.
