La fibrilación auricular (FA) es la arritmia cardíaca sostenida más frecuente y una de las principales causas de accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca a nivel mundial. Aproximadamente la mitad de los casos son paroxísticos y, con frecuencia, asintomáticos, lo que explica su elevado subdiagnóstico en la práctica clínica habitual. Las guías europeas recomiendan la evaluación del ritmo cardíaco en individuos con mayor riesgo de ACV, y el consenso de expertos sostiene que la FA detectada mediante estrategias de screening en personas ≥65 años debe motivar una evaluación clínica y la consideración de un manejo acorde a las guías. Sin embargo, los métodos óptimos para una detección prolongada, no invasiva y a gran escala aún no están claramente definidos.
El monitoreo prolongado con registradores implantables permite detectar FA en hasta el 20% de los pacientes de alto riesgo a los 6 meses, pero su carácter invasivo y su elevado costo limitan su aplicabilidad poblacional. Otras estrategias no invasivas, como los dispositivos portátiles de ECG de una sola derivación, han demostrado aumentar la detección de FA en comparación con la atención habitual; no obstante, dependen de la participación activa del paciente y no permiten una monitorización continua, lo que puede conducir al subdiagnóstico de FA asintomática. Por su parte, los parches adhesivos de ECG ofrecen monitoreo continuo, aunque con tiempos de uso limitados y potenciales efectos adversos cutáneos.
En este contexto, los dispositivos wearables equipados con sensores de fotopletismografía (PPG) emergen como una herramienta atractiva para la monitorización pasiva y prolongada del ritmo cardíaco, facilitando la detección de episodios paroxísticos y asintomáticos de FA. Sin embargo, la confirmación diagnóstica de FA requiere siempre la revisión médica de un ECG, ya sea de 12 derivaciones o de una sola derivación, tal como recomiendan las guías europeas de FA 2024. Si bien estudios digitales previos demostraron la factibilidad del screening basado en PPG, la necesidad de confirmación diferida mediante dispositivos separados limitó el diagnóstico oportuno, el inicio precoz del tratamiento y su integración en los flujos clínicos habituales.
El estudio EQUAL se diseñó para cubrir este vacío, evaluando por primera vez, en un ensayo clínico aleatorizado, el uso de un smartwatch que integra PPG y ECG para el screening de FA en pacientes ambulatorios de cardiología con alto riesgo de ACV, dentro de un sistema de telemonitoreo 24/7, comparado con la atención estándar.
Se trata de un ensayo clínico prospectivo, multicéntrico y aleatorizado que incluyó pacientes ≥65 años con riesgo elevado de accidente cerebrovascular (CHA₂DS₂-VASc ≥2 en hombres y ≥3 en mujeres), provenientes de dos centros de atención secundaria en los Países Bajos.
Los participantes fueron asignados a monitoreo durante 6 meses (180 días) mediante un smartwatch con PPG y funciones de ECG de una sola derivación, o a atención estándar. Los registros de ECG fueron revisados de forma remota por un equipo independiente de eHealth dentro de las 24 horas.
El objetivo primario fue la detección de FA de nueva aparición, definida como un episodio confirmado con una duración ≥30 segundos en ECG de una derivación o mediante métodos estándar de ECG.
Entre noviembre de 2022 y diciembre de 2023, se aleatorizaron 437 pacientes (219 en el grupo intervención y 218 en el grupo control).
La edad mediana fue de 75 años, el 46,7% eran mujeres y la puntuación CHA₂DS₂-VASc mediana fue de 3,0.
La FA de nueva aparición ocurrió en 21 pacientes (9,6%) del grupo intervención y en 5 pacientes (2,3%) del grupo control (diferencia de riesgo: 7,3 puntos porcentuales; IC 95%: 2,9–11,7 puntos porcentuales; P = 0,001; HR: 4,40; IC 95%: 1,66–11,66).
Se detectaron varios episodios de FA asintomática únicamente en el grupo intervención, mientras que la FA paroxística se observó en ambos grupos.
¿Qué nos deja este estudio?
Este ensayo clínico aleatorizado aporta evidencia de que el cribado de FA basado en smartwatch durante 6 meses mejora la tasa de detección de FA de nueva aparición en comparación con la atención estándar en pacientes con riesgo elevado de accidente cerebrovascular.
Perspectiva clínica
Desde una perspectiva clínica, estos resultados refuerzan el potencial de los wearables como una estrategia escalable y no invasiva para identificar FA subclínica en poblaciones de alto riesgo, particularmente aquella asintomática que suele pasar desapercibida.
Además, la integración de PPG y ECG en un mismo dispositivo, junto con un sistema de telemonitoreo con revisión experta en tiempo oportuno, representa un paso clave hacia la incorporación efectiva del screening digital de FA en la práctica clínica diaria, con implicancias directas en la prevención de eventos embólicos y la toma de decisiones terapéuticas precoces.
