Estudio AMALFI: Monitoreo Activo de la Fibrilación Auricular

 

La fibrilación auricular (FA) se asocia con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, pero a menudo es difícil de detectar, ya que puede ser asintomática y presentarse de forma infrecuente. La detección temprana de FA se ha propuesto como estrategia para prevenir eventos cerebrovasculares. Con la llegada de nuevas tecnologías de monitoreo prolongado, es posible evaluar la eficacia del cribado remoto en individuos mayores con riesgo elevado de accidente cerebrovascular (ACV).

El ensayo AMALFI se diseñó para investigar si la detección de FA podría aumentarse mediante un enfoque de cribado en el que pacientes mayores con riesgo moderado a alto de ACV utilizaran un parche de ECG durante 14 días de monitoreo ambulatorio continuo.

Se incluyeron 5.040 adultos de 65 años o más, sin diagnóstico previo de FA, con puntuación CHA₂DS₂-VASc ≥3 en hombres o ≥4 en mujeres, lo que corresponde a un perfil de alto riesgo de ACV. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: el grupo intervención recibió un dispositivo portátil Zio Patch para monitoreo electrocardiográfico continuo durante 14 días, mientras que el grupo control fue seguido con atención estándar, que incluía la posibilidad de detección ocasional de FA en consultas clínicas rutinarias, sin monitoreo intensivo.

El criterio de valoración primario fue la proporción de participantes con diagnóstico de FA registrado en los sistemas de atención primaria a los 2,5 años de seguimiento.

La edad media de la población del estudio fue de 78 años, con un 47% de mujeres y el 19% con antecedentes de ACV o accidente isquémico transitorio.

 

El monitoreo electrocardiográfico continuo  produjo un aumento modesto en el diagnóstico de FA a los 2,5 años. Se registró FA en la historia clínica post-aleatorización en el 6,8% de los participantes del grupo de intervención frente al 5,4% del grupo control (razón de proporciones 1,26; IC 95% 1,02–1,57; p=0,03).

 

La carga de FA detectada por el monitoreo continuo mostró una distribución bimodal: el 33% de los casos presentó una carga del 100% (todo el periodo de monitoreo en FA), mientras que el 55% tuvo una carga <10%.

La exposición media a anticoagulación oral fue de 1,63 meses en el grupo de intervención y de 1,14 meses en el grupo control (diferencia 0,50 meses; IC 95% 0,24–0,75; p<0,0001).

La incidencia de accidente cerebrovascular fue del 2,7% en el grupo de intervención y del 2,5% en el grupo control (razón de tasas 1,08; IC 95% 0,76–1,53).

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Mensaje Final:

El cribado remoto de la FA mediante un dispositivo de registro electrocardiográfico continuo en pacientes mayores con riesgo moderado a alto de accidente cerebrovascular produce un aumento modesto en el diagnóstico de FA y en la exposición a anticoagulación.

Sin embargo, la FA detectada fuera del monitoreo ocurrió con mayor frecuencia de la esperada y más de la mitad de los casos detectados por el parche presentaron baja carga (<10%). Esto sugiere que el cribado de FA en este contexto podría tener un impacto limitado en la prevención de accidentes cerebrovasculares.

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Los resultados fueron publicados simultáneamente en JAMA.

Referencia: Remote Screening for Asymptomatic Atrial FibrillationThe AMALFI Randomized Clinical Trial

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