La relación entre los niveles plasmáticos de potasio y el riesgo de arritmias ventriculares ha sido motivo de creciente interés en los últimos años. Diversos estudios observacionales han señalado que concentraciones bajas de potasio se asocian con mayor incidencia de eventos arrítmicos en pacientes con enfermedades cardiovasculares, mientras que valores en el rango alto-normal parecen ejercer un efecto protector. Sin embargo, faltaban ensayos clínicos aleatorizados que confirmaran de manera robusta si la corrección activa de los niveles de potasio hacia el rango superior de la normalidad podía traducirse en mejores desenlaces clínicos.
El estudio POTCAST fue diseñado para responder a esta pregunta en una población de alto riesgo: pacientes portadores de un cardiodesfibrilador implantable (CDI) o terapia de resincronización con desfibrilador (TRC-D).
POTCAST fue un ensayo clínico aleatorizado, abierto y controlado, realizado en tres centros de Dinamarca. Se incluyeron pacientes con un CDI o TRC-D y niveles basales de potasio ≤4.3 mmol/L.
Se excluyeron aquellos con insuficiencia renal avanzada (tasa de filtrado glomerular estimada <30 mL/min/1.72 m2 ) o embarazo. Los participantes fueron asignados en proporción 1:1 a un grupo de intervención, cuyo objetivo era alcanzar niveles de potasio entre 4.5 y 5 mmol/L mediante dieta, suplementación con potasio y/o antagonistas del receptor de mineralocorticoides (ARM), o bien a un grupo de control con tratamiento estándar.
El punto final primario fue un compuesto de taquicardia ventricular sostenida (>125 lpm de más de 30 segundos de duración), terapias apropiadas del CDI, hospitalización no planificada por arritmia o insuficiencia cardíaca, y mortalidad por cualquier causa.
Se incluyeron 1.200 pacientes, con una edad media de 62.7 años y un 19.8% de mujeres. El seguimiento mediano fue de 39.6 meses.
Los niveles basales de potasio fueron en promedio 4.01 mmol/L y, a los seis meses, se alcanzó un promedio de 4.36 mmol/L en el grupo de intervención frente a 4.05 mmol/L en el grupo control.
El punto final primario ocurrió en el 22.7% de los pacientes del grupo de potasio alto-normal frente al 29.2% del grupo control (HR 0.76, IC 95% 0.61–0.95; p=0.015), mostrando una reducción significativa del riesgo.
Este efecto fue consistente en los subgrupos preespecificados, incluyendo enfermedad coronaria e insuficiencia cardíaca.
El principal impulsor de la diferencia fue la reducción de las terapias apropiadas del CDI (15.3% vs. 20.3%; HR 0.75; IC 95% 0.57–0.80). Además, las hospitalizaciones no planificadas por arritmias fueron menores en el grupo de potasio alto-normal (6.7% vs. 10.7%; HR 0.63; IC 95% 0.28–0.64).
Las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca (3.5% vs. 5.5%; HR 0.62; IC95%: 0.37-1.1) y la mortalidad total (5.7% vs. 6.8%, HR 0.85, IC95%: 0.54-1.34) mostraron una tendencia favorable, aunque sin alcanzar significación estadística individual.
En términos de seguridad, la incidencia de hospitalización por hiper- o hipopotasemia fue baja y similar en ambos grupos (1%).
Mensaje Final
Un incremento inducido en los niveles plasmáticos de potasio de aproximadamente 0,3 moml/L reduce significativamente la carga arrítmica en pacientes con alto riesgo, sin incrementar complicaciones relacionadas con alteraciones graves del potasio.
Los beneficios se observaron de manera consistente independientemente del método utilizado para elevar el potasio.
Referencia:
Increasing the Potassium Level in Patients at High Risk for Ventricular Arrhythmias