La doble terapia antiplaquetaria (DAPT), que combina aspirina con un inhibidor del receptor plaquetario P2Y12, constituye el tratamiento estándar tras la realización de una intervención coronaria percutánea (ICP) con implante de stent. Sin embargo, en pacientes sometidos a procedimientos complejos y con alto riesgo isquémico, el régimen óptimo de inhibición plaquetaria no está claramente definido.
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El ensayo TAILORED-CHIP se diseñó para evaluar si una estrategia de modulación temporal de la intensidad de la terapia antiplaquetaria —consistente en una fase inicial de mayor inhibición seguida de una fase tardía de reducción de la misma— podría ofrecer ventajas frente a la DAPT convencional.
Se trata de un ensayo clínico abierto, aleatorizado, realizado en 24 centros de Corea del Sur.
Se incluyeron pacientes con características clínicas o anatómicas de alto riesgo que requerían ICP compleja.
Los participantes fueron asignados en proporción 1:1 a recibir una estrategia personalizada (ticagrelor a dosis baja [60 mg dos veces al día] más aspirina durante 6 meses, seguida de clopidogrel en monoterapia otros 6 meses) o la DAPT estándar (clopidogrel más aspirina durante 12 meses).
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El objetivo primario fue la incidencia de eventos clínicos adversos netos a 12 meses, definidos como un compuesto de muerte por cualquier causa, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, trombosis del stent, revascularización urgente no planificada y hemorragia clínicamente relevante. Entre los objetivos secundarios se incluyeron la incidencia de eventos isquémicos mayores y de hemorragias clínicamente relevantes.
Se aleatorizaron 2.018 pacientes, con una edad media de 64 años y un 17,1% de mujeres.
La mayoría de los procedimientos (93,7%) implicaron revascularización de al menos dos vasos principales.
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A los 12 meses, los eventos clínicos adversos netos ocurrieron en el 10,5% de los pacientes asignados a la estrategia personalizada y en el 8,8% de los tratados con DAPT estándar (HR 1,19; IC 95%: 0,90–1,58; p=0,21), sin diferencias estadísticamente significativas.
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La incidencia de eventos isquémicos mayores fue similar entre ambos grupos (3,9% vs. 5,0%; HR 0,78; IC 95%: 0,52–1,19; p=0,25).
En contraste, la incidencia de hemorragias clínicamente relevantes fue significativamente mayor con la estrategia personalizada (7,2%) en comparación con la DAPT estándar (4,8%; diferencia absoluta 2,45%; IC 95%: 0,37–4,53; p=0,002). No se observaron diferencias relevantes en cuanto a hemorragias mayores (1,7% vs. 1,5%; p=0,70).
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Mensaje Final
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En pacientes sometidos a ICP compleja con alto riesgo isquémico, la modulación de la terapia antiplaquetaria mediante intensificación temprana y reducción tardía no aportó un beneficio clínico neto respecto al régimen estándar.
Aunque no se observaron diferencias significativas en los eventos isquémicos, la estrategia personalizada se asoció con un incremento en el riesgo de hemorragia clínicamente relevante.