Uno de cada cinco adultos mayores vive con diabetes tipo 2, lo que representa a más de 150 millones de personas en todo el mundo. El manejo de la diabetes en esta población es particularmente complejo, ya que con frecuencia se asocia a deterioro cognitivo, limitaciones funcionales, polifarmacia y fragilidad. A esto se suma que tanto la diabetes como el envejecimiento incrementan el riesgo de trastornos de la salud mental, los cuales pueden impactar negativamente en la adherencia al tratamiento y en el control glucémico.
En este contexto, resulta clave desarrollar estrategias innovadoras que promuevan la salud mental y apoyen el automanejo de la diabetes. Los asistentes virtuales interactivos basados en inteligencia artificial han demostrado ser herramientas prometedoras para mejorar el manejo del estilo de vida e incluso asistir en la dosificación de insulina. Además, presentan ventajas relevantes frente a otros dispositivos electrónicos: son más accesibles desde el punto de vista económico y ofrecen soporte continuo y personalizado mediante interfaces de voz simples e intuitivas. Este aspecto es especialmente importante en adultos mayores, quienes a menudo presentan limitaciones funcionales o dificultades para utilizar dispositivos que requieren habilidades motoras finas.
Sin embargo, hasta el momento existía escasa evidencia sobre el uso de estos dispositivos como herramienta complementaria a la atención habitual en adultos mayores con diabetes tipo 2. Con el objetivo de cubrir este vacío, se diseñó el ensayo clínico aleatorizado IVAM-ED (Interactive Virtual Assistant for Mental Health Promotion and Self-Care Management in Elderly with Type 2 Diabetes).
El IVAM-ED fue un ensayo clínico aleatorizado, abierto, prospectivo, realizado en un centro médico académico de Brasil entre el 22 de junio de 2023 y el 8 de febrero de 2024. Se incluyeron pacientes de 65 años o más con diagnóstico de diabetes tipo 2.
Los participantes fueron aleatorizados en una proporción 1:1 a recibir, durante 12 semanas, un asistente virtual interactivo para uso domiciliario (Smart Speaker Echo Dot, tercera generación [Amazon]) o a continuar con la atención habitual. El dispositivo fue programado con un modelo de intervención conductual orientado a mejorar la salud mental y el manejo integral de la diabetes.
El objetivo primario fue evaluar la diferencia de medias entre grupos en el distrés mental, medido mediante el Self-Reporting Questionnaire, con un rango de puntaje de 0 a 20, donde valores más altos indican mayor distrés.
Los objetivos secundarios incluyeron calidad de vida (evaluada con el 36-Item Short Form Health Survey), estrés percibido (evaluado con la Perceived Stress Scale), adherencia a las conductas de autocuidado en diabetes (evaluada mediante el Self-Care Inventory Revised) y control glucémico, medido por hemoglobina A1c. Todos los desenlaces se evaluaron a las 12 semanas de seguimiento.
Se incluyeron 112 participantes, con una edad media 72,5±5,7 años; 71 eran mujeres (63,4%). La hemoglobina A1c media al inicio fue de 7,9±1,5%. Se dispuso de datos completos de seguimiento para 103 pacientes: 52 en el grupo intervención y 51 en el grupo de atención habitual.
A las 12 semanas, el puntaje medio ajustado (EE) del Self-Reporting Questionnaire fue de 6,29 (0,44) en el grupo que utilizó el asistente virtual y de 7,75 (0,42) en el grupo de atención habitual. Esto se tradujo en una diferencia de medias ajustada de −1,46 (IC 95%: −2,73 a −0,19; P = 0,02), lo que indica una reducción significativa del distrés mental en el grupo intervención.
Los análisis por subgrupos mostraron una mejora consistente a favor de la intervención en todos los subgrupos evaluados.
Además, el uso del asistente virtual se asoció con mejoras significativas en la calidad de vida (DM: 9,46; IC 95%: 3,65 a 15,26; P = 0,001), en la adherencia a las conductas de autocuidado en diabetes (DM: 3,40; IC 95%: 1,61 a 5,19; P < 0,001) y en el control glucémico, con una reducción de la hemoglobina A1c (DM: −0,48%; IC 95%: −0,85 a −0,11; P = 0,01).
No se observaron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos en el estrés percibido (DM: −3,00; IC 95%: −6,20 a 0,20; P = 0,07). Ningún participante abandonó el estudio por eventos adversos, lo que respalda la seguridad y aceptabilidad de la intervención.
¿Qué nos deja este estudio?
En este ensayo clínico aleatorizado, el uso de un asistente virtual interactivo durante 12 semanas se asoció con mejoras significativas en el distrés mental, la calidad de vida, la adherencia al autocuidado y el control glucémico en adultos mayores con diabetes tipo 2. Estos resultados sugieren que los asistentes virtuales basados en inteligencia artificial pueden constituir una herramienta efectiva y fácilmente implementable como complemento a la atención habitual en esta población.
Perspectivas clínicas
-
Los asistentes virtuales con interfaz de voz representan una estrategia innovadora y accesible para apoyar el automanejo de la diabetes en adultos mayores, especialmente en aquellos con limitaciones funcionales.
-
La reducción del distrés mental observada en este estudio refuerza la importancia de integrar intervenciones psicosociales en el manejo de la diabetes tipo 2 en edades avanzadas.
-
La mejora concomitante en la adherencia al autocuidado y en el control glucémico sugiere que el impacto de estas herramientas va más allá del bienestar emocional, con potencial relevancia clínica a largo plazo.
-
Estos dispositivos podrían incorporarse como complemento a la atención estándar, especialmente en entornos con recursos limitados, aunque serán necesarios estudios con mayor seguimiento para evaluar su impacto sobre eventos clínicos duros y costos en salud.
