La investigación hasta ahora ha sugerido que una combinación de opciones de estilo de vida saludable, como comer una alimentación saludable, no fumar, manejar el estrés, dormir lo suficiente y hacer suficiente actividad física, puede ayudarnos a vivir vidas más largas y saludables, libre de contratiempos mayores de la salud. La actividad física que se realiza en el tiempo libre es una de las piedras angulares de las numerosas recomendaciones de estilo de vida para mejorar la salud humana.
El compromiso a largo plazo en la actividad física se asocia inequívocamente con un menor riesgo de múltiples enfermedades crónicas, una mejor salud mental y una mejor oportunidad de lograr la longevidad y el envejecimiento saludable.
La evidencia emergente ha implicado que diferentes tipos de actividad física pueden ejercer efectos fisiológicos distintos sobre la composición corporal, la aptitud cardiorespiratoria, los perfiles metabólicos y la fuerza ósea. Por ejemplo, se ha informado una reciente intervención de estilo de vida a corto plazo mostró que el ejercicio aeróbico mejoró la aptitud cardiorespiratoria al aumentar el consumo máximo de oxígeno pero tuvo un efecto mínimo sobre la fuerza muscular. Por el contrario, el entrenamiento de resistencia mejoró la fuerza muscular sin cambiar sustancialmente el consumo máximo de oxígeno. Por lo tanto, los individuos podrían beneficiarse más de participar en múltiples actividades físicas con efectos complementarios en la salud que de centrarse en un solo tipo de actividad.
Los beneficios a largo plazo para la salud de participar constantemente en diferentes actividades físicas en la supervivencia no se han investigado ampliamente, y los datos específicamente centrados en la influencia de la variedad de actividad física son deficientes. Aunque un número limitado de estudios han evaluado múltiples actividades físicas simultáneamente en relación con la mortalidad, la mayoría no ha analizado directamente si la variedad de actividades físicas tenía ventajas adicionales más allá de la cantidad total de actividad física.
A pesar de la abundante literatura sobre los beneficios para la salud de la actividad física total, los datos sobre actividades físicas individuales son aún escasos. Sin embargo, poco se conoce acerca de los tipos de actividad física que impliquen un mayor beneficio para la longevidad, aunque es bien conocido que tal provecho ocurre independiente de la edad, sexo o raza a pesar de las innumerables controversias si debe ser aeróbico, de resistencia o ambos, dejando sin respuesta qué tipos de actividad física son los mejores para la longevidad.
En el estudio prospectivo de cohortes del Estudio de las Enfermeras (Nurses’ Health Study, 1986-2018) y el de Profesionales de la Salud (Health Professionals Follow-Up Study, 1986-2020) se incluyeron 70.725 mujeres y 40.742 hombres que estaban libres de diabetes, enfermedad cardiovascular, cáncer, enfermedad respiratoria o enfermedad neurológica y tenían información completa de actividad física al inicio (la actividad física del tiempo de ocio se actualizó bienalmente utilizando cuestionarios validados durante el seguimiento; la variedad de actividad física se midió como el número total de actividades físicas individuales en las que los participantes tomaron parte constantemente).
Durante 2.431.318 años de seguimiento, se registraron 38 847 muertes, con 9901 de enfermedad cardiovascular, 10 719 de cáncer y 3159 de enfermedad respiratoria.
La actividad física total y la mayoría de las actividades físicas individuales, excepto la natación, se asociaron con una menor mortalidad con relaciones no lineales de dosis-respuesta.
Las relaciones de riesgo ajustadas multivariables agrupadas para la mortalidad por todas las causas en las categorías más altas de los niveles de actividad física, en comparación con los más bajos, fueron de 0,83 (IC 95%: 0,80 a 0,85) para caminar; 0,89 (0,85 a 0,94) para trotar; 0,87 (0,80 a 0,93) para correr; 0,96 (0,93 a 0,99) para el ciclismo; 1,01 (0,97 a 1,05) para la natación; 0,85 (0,80 a 0,89) para el tenis o squash; 0,90 (0,87 a 0,93) para subir escaleras; 0,86 (0,84 a 0,89) para remo o calistenia, y 0,87 (0,82 a 0,91) para entrenamiento con pesas o ejercicios de resistencia.
La mayor variedad de actividad física se asoció con una menor mortalidad. Después del ajuste para los niveles de actividad física total, los participantes en el grupo con la puntuación de variedad de actividad física más alta (grupo 5), en comparación con los del grupo más bajo (grupo 1), tuvieron una mortalidad por todas las causas un 19% más baja y un 13-41% menos de mortalidad por enfermedad cardiovascular, cáncer, enfermedad respiratoria y otras causas (todas P para la tendencia <0,001).
En resumen, de acuerdo con estos resultados, participar regularmente en una variedad de diferentes tipos de actividad física, como correr, andar en bicicleta y ejercicios de resistencia puede ser la mejor manera de ayudar a prolongar la vida útil.
Reflexiones
- El estudio actual analizó los datos de más de 111.000 participantes, los cuales evaluaron su actividad física durante más de 30 años y su impacto potencial en la esperanza de vida, por ser el estilo de vida un factor modificable para prevenir la muerte prematura.
- Ser físicamente activo ayuda a vivir más tiempo y en mejores condiciones de salud.
- El estudio proporciona datos sólidos a largo plazo que agregan una nueva dimensión crucial a esa regla: la diversificación es tan importante como el tipo de actividad.
- Aporta una nueva estrategia de estimular a nuestros pacientes. ¿Incapaz de correr o hay artrosis de rodilla? Bien, se le pueden enseñar ejercicios de silla y acostados o de pie, aquaterapía o natación.
- Permite convencer al paciente de que el ejercicio es una indicación terapéutica más en beneficio de la salud en general y sin opciones de sustitución.
- Los participantes en este estudio fueron seguidos desde la mediana edad, lo cual implica la contextualización en el largo plazo condicionado por un inicio temprano de ejercicio regular, donde pueden coexistir algunos condicionantes de riesgo en valor limítrofe o subclínico y pudieran ser corregidos por la actividad física regular y sostenido.
Por consiguiente, en pocas palabras, estos hallazgos respaldan los conocidos lemas “Muévete por tu salud”, “Moverse más y sentarse menos” y que no existen limitaciones para practicar una actividad física beneficiosa para una longevidad más saludable.
