La insuficiencia tricuspídea (IT) concomitante es un trastorno valvular observado con frecuencia en pacientes con insuficiencia cardíaca (IC) e insuficiencia mitral (IM). Esta condición se asocia con peores resultados clínicos incluso tras la mejoría de la IM mediante cirugía o reparación mitral transcatéter borde a borde (M-TEER, por sus siglas en inglés). Los pacientes con IT suelen presentar diversas comorbilidades, especialmente la fibrilación auricular (FA), la cual puede potenciar el desarrollo de la IT a través de cambios en las condiciones de las cavidades derechas del corazón. En consecuencia, el vínculo fisiopatológico entre la presencia de FA, el remodelado y disfunción del corazón derecho y la gravedad de la IT ha recibido una atención creciente. Sin embargo, esta interacción es compleja y el papel preciso de la FA en pacientes sometidos a M-TEER sigue sin estar claro.
Es notable la falta de conocimiento sobre el impacto de la FA en la naturaleza dinámica de la IT y en la estructura y función del corazón derecho tras un procedimiento M-TEER, tanto en pacientes con insuficiencia tricuspídea significativa preexistente como en aquellos sin ella. Asimismo, persiste la duda sobre si la relación entre la IT y los resultados clínicos post-M-TEER se ve modificada por la presencia de FA. Dada la alta prevalencia de FA en pacientes considerados para intervenciones de la válvula tricúspide —aproximadamente del 40% al 50% en cirugía valvular y del 80% al 90% en tratamientos transcatéter—, comprender mejor la asociación entre la FA, la evolución de la IT y los resultados clínicos podría ofrecer perspectivas clave para el manejo integral de estos pacientes. Por lo tanto, este estudio se propuso investigar los cambios seriados en el estado de la IT y la función del corazón derecho a lo largo del tiempo, así como la relación entre la IT y los resultados tras la M-TEER en función de la presencia de FA.
Para este análisis, los pacientes fueron divididos en cuatro grupos específicos basados en la presencia de FA y la persistencia de una IT significativa (definida como moderada o superior) tras el procedimiento: un primer grupo sin FA ni IT (1,184 pacientes), un segundo grupo sin FA pero con IT significativa (229 pacientes), un tercer grupo con FA pero sin IT (1,423 pacientes) y un cuarto grupo con presencia de ambos factores, FA e IT significativa (830 pacientes).
El objetivo principal del estudio fue medir la incidencia de muerte cardiovascular o la hospitalización por insuficiencia cardíaca. Asimismo, se evaluó de forma exhaustiva la estructura y función de las cavidades derechas en relación con el estado de la FA y la IT.
Los resultados revelaron que la FA se asocia con una mayor prevalencia de IT significativa al inicio del estudio. Durante el seguimiento, los pacientes con FA mostraron una progresión más frecuente de la IT y una menor probabilidad de mejoría tras la intervención mitral en comparación con aquellos en ritmo sinusal. Se observó que tanto la FA como la IT parecen estar asociadas de forma independiente con el remodelado y la disfunción del ventrículo derecho, identificándose patrones distintos según la patología de la insuficiencia mitral y tricuspídea subyacente.
En cuanto a los eventos clínicos, presentar un grado de IT moderado o mayor después del procedimiento M-TEER se asoció con un riesgo ajustado más elevado de muerte cardiovascular u hospitalización por insuficiencia cardíaca. Esta relación fue especialmente pronunciada en el grupo de pacientes que padecían fibrilación auricular, mostrando una interacción estadística significativa (P interaccion = 0.02).
¿Qué nos deja este estudio?
Los pacientes con fibrilación auricular experimentan una mayor incidencia y progresión de la insuficiencia tricuspídea tras la intervención M-TEER, además de presentar menores tasas de recuperación de la función valvular. Tanto la FA como la IT actúan como factores independientes asociados a un deterioro del estado del ventrículo derecho y a un incremento del riesgo de hospitalización y mortalidad cardiovascular.
Estos hallazgos sugieren que la presencia de FA modifica el impacto pronóstico de la IT post-procedimiento, subrayando la importancia de un monitoreo más riguroso y una estrategia terapéutica integral en este subgrupo de alto riesgo.
