La cirugía de revascularización miocárdica (CRM o CABG) constituye la estrategia de elección frente a la intervención coronaria percutánea en la enfermedad multivaso o de tronco coronario izquierdo. La técnica estándar contemporánea consiste en el injerto arterial único (SAG), habitualmente mediante la arteria mamaria interna izquierda hacia la arteria descendente anterior, complementada con puentes de vena safena para el resto de los vasos. Sin embargo, los injertos venosos presentan una susceptibilidad documentada a la aterosclerosis acelerada y a la oclusión tardía.
Como alternativa para optimizar la permeabilidad a largo plazo, surgen dos enfoques: los injertos arteriales múltiples (MAG), que combinan dos o más arterias junto con venas safenas, y la revascularización arterial total (TAR), que prescinde por completo de los conductos venosos. A pesar de sus fundamentos biológicos, la adopción quirúrgica de estas estrategias sigue siendo inferior al 10%, condicionada por la complejidad técnica y la falta previa de comparaciones directas robustas entre MAG y TAR.
Para resolver esta brecha de evidencia, se llevó a cabo una revisión sistemática con metaanálisis en red bayesiano (registro PROSPERO CRD420251117898) que integró la literatura publicada hasta marzo de 2026 en MEDLINE, EMBASE y Cochrane Library.
El análisis incluyó a 560.723 pacientes adultos sometidos a cirugía de revascularización miocárdica aislada procedentes de 54 estudios, evaluando las razones de riesgo (Hazard Ratios, HR) ajustadas para mortalidad por cualquier causa a largo plazo. El marco metodológico de efectos aleatorios bayesianos permitió integrar la evidencia directa e indirecta para cuantificar el impacto relativo entre TAR y MAG, evaluando además la jerarquía de los tratamientos mediante la superficie bajo la curva de clasificación acumulativa (SUCRA).
Los resultados demostraron una clara relación dependiente del tipo de conducto empleado: a mayor proporción de injertos arteriales empleados, mayor fue la reducción en la mortalidad por cualquier causa a largo plazo.
Frente al injerto arterial único tradicional (SAG), la utilización de injertos arteriales múltiples (MAG) redujo la mortalidad un 17% (HR: 0,83; Intervalo de Credibilidad del 95% [CrI]: 0,79–0,85).
El beneficio fue aún más pronunciado con la revascularización arterial total (TAR), que disminuyó la mortalidad a largo plazo un 25% en comparación con SAG (HR: 0,75; CrI 95%: 0,70–0,79).
Asimismo, la comparación indirecta generada dentro de la red demostró una ventaja incremental estadísticamente significativa de TAR sobre MAG, mostrando una reducción adicional del 10% en el riesgo de muerte a favor de la revascularización exclusivamente arterial (HR: 0,90; CrI 95%: 0,85–0,96). El ranking de tratamientos estableció una jerarquía clara donde TAR ocupó la posición superior en beneficio clínico, seguida secuencialmente por MAG y, en último término, SAG.
¿Qué nos deja este estudio?
La evidencia actual confirma que el uso creciente de conductos arteriales en la cirugía coronaria se traduce en una mejora progresiva y significativa de la supervivencia a largo plazo, alcanzando su punto óptimo con la revascularización arterial total.
Estos hallazgos respaldan la necesidad de superar las barreras de tiempo quirúrgico o curva de aprendizaje para promover la transición hacia estrategias arteriales múltiples o completas en pacientes seleccionados, priorizando la durabilidad del injerto sobre la conveniencia técnica a corto plazo.
