El paro cardíaco extrahospitalario (OHCA) afecta anualmente a unos 350.000 adultos atendidos por servicios médicos de emergencias (SEM) en Estados Unidos, con una tasa de supervivencia neurológicamente favorable que históricamente se sitúa por debajo del 10%. La sobrevida libre de secuelas depende críticamente del funcionamiento integrado y sin demoras de la cadena de supervivencia: reconocimiento precoz del colapso, activación inmediata del sistema 911, maniobras tempranas de reanimación cardiopulmonar (RCP) por testigos y desfibrilación externa automática (DEA) antes del arribo de la ambulancia medicalizada. Diversas iniciativas regionales y estudios observacionales previos sugirieron que la implementación conjunta de programas de capacitación comunitaria, asistencia telefónica al despachador y optimización de primeros respondientes mejoraba la sobrevida. Como consecuencia, las guías de la American Heart Association han calificado como razonable la adopción de paquetes integrados de intervención comunitaria. Sin embargo, la evidencia causal derivada de ensayos clínicos aleatorizados a gran escala continuaba siendo inexistente, persistiendo la incertidumbre sobre si estas estrategias multifacéticas modifican de forma reproducible desenlaces neurológicos duros en sistemas de salud reales. Con este propósito, el ensayo pragmático aleatorizado por conglomerados RACE-CARS (Randomized Cluster Evaluation of Cardiac Arrest Systems) evaluó si un paquete coordinado de intervenciones sobre el despacho, la comunidad y los primeros respondientes incrementa la supervivencia al alta hospitalaria con recuperación neurológica favorable en comparación con la atención habitual.
Se trata de un ensayo clínico prospectivo, pragmático, aleatorizado por conglomerados y basado en registros, financiado por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI) de los Institutos Nacionales de Salud (NIH).
El estudio se llevó a cabo en condados del estado de Carolina del Norte (Estados Unidos), los cuales fueron agrupados en conglomerados territoriales y asignados de manera aleatoria en proporción 1:1 a:
- Implementación de una estrategia comunitaria multifacética: intervención integrada por cuatro componentes centrales dirigidos a optimizar los eslabones iniciales: entrenamiento intensivo de teleoperadores del 911 para el reconocimiento rápido del paro cardíaco; entrenamiento de teleoperadores para la instrucción telefónica inmediata de RCP asistida a testigos; programas de capacitación en RCP para la comunidad general; y promoción del uso temprano de desfibriladores externos automáticos (DEA) por parte de primeros respondientes o testigos legos antes de la llegada de la ambulancia del SEM.
- Atención habitual: mantenimiento de las prácticas asistenciales, sistemas de despacho y protocolos de soporte vital convencionales de cada condado.
Los datos clínicos y procedimentales se recolectaron de forma sistemática a través del registro estandarizado CARES (Cardiac Arrest Registry to Enhance Survival). El criterio de valoración primario fue la supervivencia al alta hospitalaria con un desenlace neurológico favorable, definido operativamente por una puntuación de 1 o 2 en la escala de Categoría de Rendimiento Cerebral (CPC, por sus siglas en inglés, en un rango de 1 a 5 donde las puntuaciones más elevadas reflejan mayor discapacidad neurológica o muerte).
Entre el 1 de julio de 2022 y el 30 de junio de 2026, se aleatorizaron 55 conglomerados que abarcaron un total de 22.459 pacientes adultos con paro cardíaco extrahospitalario atendidos por los SEM: 28 conglomerados con 11.615 pacientes fueron asignados al grupo de intervención multifacética y 27 conglomerados con 10.844 pacientes al grupo de atención habitual.
La mediana de edad de los participantes fue de 64 años y el 36,7% eran mujeres.
En la evaluación del criterio de valoración primario, la supervivencia al alta hospitalaria con un estado neurológico favorable (CPC 1 o 2) se constató en el 9,0% de los pacientes (1.048 de 11.608 evaluados) en el grupo de intervención comunitaria frente al 9,4% de los pacientes (1.017 de 10.839 evaluados) en el grupo de atención habitual, una diferencia que no alcanzó significación estadística tras el ajuste por el diseño de conglomerados (odds ratio ajustado: 0,97; intervalo de confianza del 95%: 0,75 a 1,26; P = 0,80).
¿Qué nos deja este estudio?
En pacientes adultos con paro cardíaco extrahospitalario atendidos por servicios de emergencias médicas, la implementación sistemática de una estrategia multifacética que combinó capacitación comunitaria, optimización del despacho de emergencias en el 911 y promoción del uso temprano de desfibriladores no logró un incremento estadísticamente significativo en la proporción de individuos que sobrevivieron al alta hospitalaria con función neurológica preservada en comparación con la atención médica y comunitaria convencional.
