La ablación con catéter se ha consolidado como terapia de primera línea para la fibrilación auricular (FA) sintomática y constituye un componente clave de las estrategias de control temprano del ritmo, asociadas con mejores resultados cardiovasculares. La detección precisa de trombos en la aurícula izquierda antes del procedimiento es fundamental para minimizar el riesgo de eventos tromboembólicos periprocedimentales. Actualmente, la ecocardiografía transesofágica (ETE) es la modalidad de imagen estándar recomendada, aunque es semiinvasiva y puede provocar incomodidad y complicaciones.
La ecocardiografía intracardíaca (EIC), utilizada de forma rutinaria durante la ablación para guiar la colocación del catéter y detectar complicaciones, ha mostrado alta precisión en la identificación de trombos en el apéndice auricular izquierdo, constituyendo una alternativa potencial a la ETE. Sin embargo, la EIC sigue siendo invasiva, requiere acceso venoso adicional y su evidencia clínica robusta respecto a seguridad y eficacia en la práctica clínica aún es limitada. Esta situación motivó la realización de un ensayo clínico multicéntrico aleatorizado para evaluar la no inferioridad de la EIC frente a la ETE, considerando no solo la detección de trombos sino también la seguridad clínica, medida por la incidencia de eventos tromboembólicos periprocedimentales, con el objetivo de proporcionar evidencia sólida sobre la aplicabilidad de la EIC como alternativa viable en pacientes sometidos a ablación de FA.
El ensayo se realizó en 10 hospitales de China entre agosto de 2022 y julio de 2023, incluyendo adultos con FA programados para ablación y cumpliendo criterios de elegibilidad predefinidos, con seguimiento de 30 días. Se aleatorizó a 1.810 pacientes, con edad media de 64,3 ± 9,4 años, 48,0% mujeres y 49,0% con FA paroxística, a EIC (n = 906) o ETE (n = 904). La intervención consistió en la detección de trombos mediante EIC o ETE antes de la ablación. El endpoint primario fue la incidencia de eventos tromboembólicos periprocedimentales, incluyendo ictus, ataque isquémico transitorio o embolismo sistémico. Los endpoints secundarios incluyeron detección de trombos, seguridad y eficiencia del procedimiento, así como confort reportado por el paciente.
Los eventos tromboembólicos ocurrieron en 4 de 906 pacientes sometidos a EIC (0,4%) y en 5 de 904 pacientes sometidos a ETE (0,6%), con una diferencia de riesgo de −0,11% (IC de Farrington-Manning 95%, −0,84 a 0,62; P para no inferioridad = 0,01).
La detección de trombos fue de 2,0% con EIC y 1,5% con ETE (riesgo relativo 1,29; IC 95%, 0,64-2,61; P = 0,48), observándose mayor frecuencia de trombos fuera del apéndice auricular izquierdo en EIC (0,6% vs 0%; P < 0,001).
El sangrado mayor relacionado con la punción transseptal fue menor con EIC (0,2% vs 1,2%; RR 0,18; IC 95%, 0,04-0,81; P = 0,03).
La EIC redujo significativamente el tiempo medio de fluoroscopia (4,2 ± 1,5 vs 9,3 ± 3,0 minutos; P < 0,001), el tiempo de espera previo al procedimiento (14,4 ± 8,0 vs 23,6 ± 10,5 horas; P < 0,001) y la prevalencia de ansiedad o depresión (24,6% vs 37,5%; RR 0,66; IC 95%, 0,56-0,76; P < 0,001).
¿Qué nos deja este estudio?
Este ensayo clínico multicéntrico aleatorizado demuestra que la EIC es no inferior a la ETE para prevenir complicaciones tromboembólicas en pacientes sometidos a ablación de FA, y ofrece ventajas adicionales en términos de seguridad, eficiencia y confort del paciente.
Los autores destacan que estos hallazgos respaldan el uso de la EIC como una alternativa viable y práctica a la ETE en el contexto clínico, ampliando las opciones para la evaluación preprocedimental de trombos en la FA.
