El tratamiento con betabloqueantes tras un infarto agudo de miocardio (IAM) ha sido históricamente considerado una terapia fundamental, especialmente en pacientes con fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) reducida. No obstante, en la era de la reperfusión coronaria, la terapia antiplaquetaria potente y el uso generalizado de estatinas, la evidencia de su beneficio en pacientes con FEVI conservada o levemente reducida (≥40%) sin insuficiencia cardíaca clínica ha sido menos clara.
Es por ello que se desarrollaron los ensayos BETAMI (Noruega) y DANBLOCK (Dinamarca), ambos con diseños similares, con el objetivo de evaluar el impacto del tratamiento con betabloqueantes frente a su ausencia sobre la mortalidad y los eventos cardiovasculares adversos mayores en pacientes con IAM y FEVI ≥40%.
Ambos estudios fueron ensayos clínicos aleatorizados, abiertos y con evaluación de eventos cegada, en los que se incluyeron pacientes dentro de los 7 días (BETAMI) o 14 días (DANBLOCK) posteriores al IAM, siempre que presentaran FEVI ≥40% y ausencia de diagnóstico clínico de insuficiencia cardíaca. Los participantes fueron asignados al azar en proporción 1:1 para recibir tratamiento prolongado con betabloqueantes o no recibirlo.
El objetivo primario fue un compuesto de mortalidad por todas las causas, nuevo IAM, revascularización coronaria no planificada, accidente cerebrovascular isquémico, insuficiencia cardíaca o arritmias ventriculares malignas.
Un total de 5.574 pacientes fueron aleatorizados, con una mediana de edad de 63 años, de los cuales el 20,8% eran mujeres. El 10,5% tenía antecedentes de enfermedad coronaria y el 8,4% recibía betabloqueantes antes de la inclusión. En el 47,5% de los pacientes, el evento índice fue un infarto con elevación del segmento ST; el 84,7% presentó una fracción de eyección del ventrículo izquierdo ≥50%, y el 94,5% fue sometido a un procedimiento de revascularización.
Tras una mediana de seguimiento de 3,5 años, el objetivo primario se presentó con menor frecuencia en el grupo tratado con betabloqueantes en comparación con el grupo control (14,2% vs. 16,3%; HR 0,85; IC95% 0,75–0,98; p=0,027).
La mortalidad por todas las causas fue similar entre ambos grupos (4,2% vs. 4,4%; HR 0,94; IC95% 0,73–1,21), pero la incidencia de nuevo IAM se redujo significativamente con betabloqueantes (5,0% vs. 6,7%; HR 0,73; IC95% 0,59–0,92). No se observaron diferencias claras en insuficiencia cardíaca, arritmias ventriculares malignas, revascularización no planificada ni accidente cerebrovascular isquémico, aunque el poder estadístico para estos desenlaces individuales fue limitado.
En el subgrupo de 854 pacientes con FEVI levemente reducida (40–49%), el HR para el objetivo primario fue de 0,82 (IC95% 0,65–1,02), sugiriendo una posible tendencia favorable, aunque sin alcanzar significación estadística. Asimismo, se anunció un metaanálisis de datos de cuatro ensayos, incluidos BETAMI y DANBLOCK, que abordará este subgrupo en mayor detalle.
En términos de seguridad, la combinación de mortalidad, IAM, insuficiencia cardíaca o arritmia ventricular maligna a 30 días fue baja en ambos grupos (0,8% con betabloqueantes vs. 1,1% sin ellos). Los eventos adversos graves fueron poco frecuentes y no mostraron diferencias relevantes entre los grupos.
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¿Qué nos dejan estos estudios?
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Los ensayos BETAMI y DANBLOCK, en análisis conjunto, demostraron que la terapia prolongada con betabloqueantes en pacientes con IAM y FEVI ≥40% sin insuficiencia cardíaca clínica se asocia con una reducción significativa del objetivo compuesto de mortalidad por todas las causas y eventos cardiovasculares adversos mayores, principalmente por la disminución en la incidencia de nuevos IAM.
Aunque la mortalidad global no se modificó y los beneficios fueron menos consistentes en otros desenlaces, estos hallazgos destacan la relevancia clínica de los betabloqueantes incluso en la era de las terapias contemporáneas de reperfusión y prevención secundaria, consolidando su papel en la estrategia postinfarto.
Los resultados fueron publicados simultáneamente en NEJM.