La lesión miocárdica tras cirugía no cardíaca (MINS, por sus siglas en inglés) es una complicación frecuente y grave, que se estima responsable de aproximadamente el 13% de las muertes ocurridas en los 30 días posteriores a la cirugía. Se ha planteado que un aumento de la frecuencia cardíaca durante la cirugía incrementa el consumo de oxígeno miocárdico, generando un desbalance oferta-demanda que favorece la lesión cardíaca. El uso de betabloqueantes en este contexto ha demostrado reducir la frecuencia cardíaca y el riesgo de infarto de miocardio, aunque a costa de un mayor riesgo de hipotensión, muerte y accidente cerebrovascular.
La ivabradina, fármaco aprobado para la angina y la insuficiencia cardíaca, reduce la frecuencia cardíaca de manera más selectiva que los betabloqueadores, lo que llevó a la hipótesis de que podría prevenir la MINS.
Durante el segundo día del Congreso ESC 2025, se presentaron los resultados del ensayo PREVENT-MINS que se diseñó para evaluar si la ivabradina podía reducir la incidencia de lesión miocárdica en pacientes sometidos a cirugía no cardíaca con enfermedad aterosclerótica establecida o con factores de riesgo significativos para aterosclerosis.
PREVENT-MINS fue un ensayo multicéntrico, doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo, realizado en 26 hospitales de Polonia. Se incluyeron pacientes de 45 años o más con enfermedad aterosclerótica conocida (enfermedad coronaria, arteriopatía periférica o antecedente de ictus) o con factores de riesgo significativos, como diabetes, hipertensión o edad ≥70 años. Los participantes fueron asignados aleatoriamente en proporción 1:1 a recibir ivabradina (5 mg por vía oral dos veces al día hasta por 7 días, comenzando una hora antes de la cirugía) o placebo.
El desenlace primario fue la ocurrencia de MINS dentro de los 30 días posteriores a la aleatorización.
El ensayo tenía previsto reclutar alrededor de 2.500 pacientes; sin embargo, el Comité Independiente de Monitoreo de Datos recomendó la interrupción anticipada en marzo de 2025 por futilidad, tras un análisis intermedio preespecificado. Finalmente, se incluyeron 2.101 pacientes en la población por intención de tratar, con una edad media de 70 años y con un 49,4% de mujeres.
La incidencia de MINS fue de 17,0% en el grupo de ivabradina frente a 15,1% en el grupo placebo, sin diferencias estadísticamente significativas (RR 1,12; IC 95% 0,92–1,37; p=0,25).
En los análisis de subgrupos preespecificados, la ivabradina se asoció con un mayor riesgo de MINS en pacientes con antecedente de enfermedad coronaria (RR 1,49; IC 95% 1,03–2,16), pero no en aquellos sin enfermedad coronaria previa (RR 0,98; IC 95% 0,78–1,24).
Durante el intraoperatorio, la frecuencia cardíaca media fue 3,2 latidos por minuto menor en el grupo de ivabradina en comparación con placebo, sin diferencias en la presión arterial media. La bradicardia clínicamente relevante fue más frecuente en el grupo tratado con ivabradina (RR 1,18; IC 95% 1,00–1,40).
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¿Qué nos deja este estudio?
La ivabradina no redujo el riesgo de lesión miocárdica tras cirugía no cardíaca en pacientes de 45 años o más con enfermedad aterosclerótica o con alto riesgo de desarrollarla. La reducción de la frecuencia cardíaca fue modesta y, de forma inesperada, se observó un posible aumento en la incidencia de MINS en los pacientes con enfermedad coronaria establecida.