La insuficiencia tricuspídea (IT) severa ha sido históricamente una valvulopatía subtratada, a pesar de su fuerte asociación con insuficiencia cardíaca, deterioro de la calidad de vida y aumento de la mortalidad. En muchos casos, los pacientes presentan múltiples comorbilidades, lo que limita la indicación quirúrgica y deja al tratamiento médico como única opción, con resultados frecuentemente subóptimos.
En este contexto, las terapias transcatéter han emergido como una alternativa menos invasiva para el tratamiento de la IT. Entre ellas, la reparación tricuspídea borde a borde (T-TEER) ha mostrado resultados prometedores en estudios previos, principalmente en términos de mejoría sintomática y calidad de vida. Sin embargo, la evidencia sobre su impacto en eventos clínicos duros y en el largo plazo ha sido más limitada.
El estudio TRI-FR fue diseñado para evaluar el efecto del T-TEER, añadido al tratamiento médico estándar, sobre los resultados clínicos y funcionales en pacientes con insuficiencia tricuspídea severa sintomática.
El estudio TRI-FR fue un ensayo multicéntrico, abierto y aleatorizado, realizado en 24 centros de Francia y Bélgica.
Se incluyeron 300 pacientes con insuficiencia tricuspídea severa sintomática, con una edad media de 78 años y un predominio femenino de aproximadamente dos tercios. La población presentaba una alta carga de enfermedad: el 91% tenía insuficiencia tricuspídea extremadamente severa, el 91% fibrilación auricular, el 70% hipertensión arterial y el 40% había requerido hospitalización por insuficiencia cardíaca antes de la inclusión.
Los pacientes fueron asignados en una proporción 1:1 a recibir T-TEER más tratamiento médico estándar o tratamiento médico estándar solo.
A diferencia de estudios previos, no se permitió el cruce de pacientes del grupo control hacia el tratamiento intervencionista durante el seguimiento, lo que permitió una evaluación prospectiva comparativa sin sesgo de crossover y con seguimiento prolongado.
El endpoint primario fue un compuesto que incluyó el cambio en la severidad de la insuficiencia cardíaca, el cambio en el estado de salud reportado por el paciente y la ocurrencia de eventos cardiovasculares mayores, definidos como infarto de miocardio fatal o no fatal, accidente cerebrovascular, hospitalización por insuficiencia cardíaca o necesidad de procedimientos urgentes de revascularización.
A los dos años de seguimiento, el endpoint primario ocurrió en el 20% de los pacientes tratados con T-TEER en comparación con el 35% de aquellos que recibieron tratamiento médico estándar, evidenciando una reducción significativa de eventos con la estrategia intervencionista.
En particular, la hospitalización por insuficiencia cardíaca fue significativamente menor en el grupo T-TEER, ocurriendo en el 14% de los pacientes frente al 23% en el grupo control, lo que representa una reducción relativa del riesgo del 40%.
Los resultados sugieren además una mejoría tanto en la calidad de vida como en la evolución clínica a largo plazo en los pacientes tratados con T-TEER.
Un aspecto distintivo del estudio fue la ausencia de crossover entre grupos, lo que permitió una evaluación más robusta del efecto del tratamiento sobre los desenlaces a largo plazo, sin la interferencia de tratamientos posteriores.
¿Qué nos deja este estudio?
En pacientes con insuficiencia tricuspídea severa sintomática, la reparación transcatéter borde a borde añadida al tratamiento médico estándar se asoció con una reducción significativa de eventos clínicos a dos años, particularmente a expensas de una menor tasa de hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca.
Estos resultados refuerzan el rol del T-TEER como una estrategia terapéutica efectiva en una población históricamente desatendida, demostrando no solo beneficios sintomáticos sino también impacto en desenlaces clínicos relevantes.
El seguimiento a más largo plazo, previsto hasta cinco años, será clave para determinar su impacto en la supervivencia y su potencial costo-efectividad dentro del manejo integral de estos pacientes.
