Los pacientes con fibrilación auricular (FA) y antecedente de angioplastía coronaria (ATC) requieren un manejo antitrombótico minucioso para prevenir tanto el tromboembolismo relacionado con la FA como los eventos isquémicos asociados a la ATC. Sin embargo, persiste una brecha de conocimiento respecto de la estrategia antitrombótica óptima a largo plazo, especialmente en contextos de distinta complejidad del procedimiento y de comorbilidades relevantes, como edad avanzada, alto riesgo de sangrado o disfunción renal.
Durante el Congreso ESC 2025, en la sesión e-posters, se presentaron los resultados de un análisis preespecificado del subgrupo de pacientes con ATC del ensayo EPIC-CAD (Edoxaban versus Edoxaban with Antiplatelet Agent in Patients with Atrial Fibrillation and Chronic Stable Coronary Artery Disease). El estudio comparó la monoterapia con edoxabán frente a la terapia antitrombótica dual en pacientes con FA y antecedentes de ATC, y evaluó además cómo la complejidad del procedimiento influye en los desenlaces clínicos.
EPIC-CAD fue un ensayo multicéntrico, abierto y aleatorizado que comparó la monoterapia con edoxabán frente a la terapia dual (edoxabán más un antiagregante plaquetario) en pacientes con FA de alto riesgo (CHA₂DS₂-VASc ≥2) y enfermedad coronaria estable, previamente tratados mediante revascularización o con manejo médico. Este análisis incluyó a todos los pacientes sometidos a ATC.
De acuerdo con la literatura previa, se definió ATC compleja como la presencia de al menos una característica clínica de alto riesgo (diabetes mellitus, enfermedad renal crónica [clearance de creatinina <50 mL/min], disfunción ventricular izquierda [fracción de eyección ≤40%], infarto previo, ≥2 ATC previas o cirugía de revascularización coronaria previa), junto con al menos una característica anatómica de alto riesgo (enfermedad de tronco de coronaria izquierda, enfermedad multivaso [≥3 arterias coronarias epicárdicas] u oclusión total crónica).
El desenlace primario fue la ocurrencia de eventos clínicos adversos netos, definidos como un compuesto de muerte por cualquier causa, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, embolismo sistémico, revascularización urgente no planificada o sangrado mayor o clínicamente relevante no mayor (según la definición de la International Society on Thrombosis and Hemostasis), a 12 meses.
De los 1.040 pacientes aleatorizados en el EPIC-CAD, 626 (60,2%) tenían antecedente de ATC: 308 (49,2%) fueron asignados a monoterapia con edoxabán y 318 (50,8%) a terapia dual.
Las características basales estuvieron bien equilibradas entre los grupos. La edad media (71,5 vs 72,3 años), la proporción de varones (78,2% vs 79,9%), la prevalencia de diabetes (41,9% vs 38,7%), la proporción de síndrome coronario agudo en la ATC índice (35,4% vs 35,5%), así como las puntuaciones CHA₂DS₂-VASc (4,7 vs 4,6) y HAS-BLED (2,1 vs 2,1) fueron comparables. El intervalo mediano (54,0 vs 53,5 meses) y el promedio (71,3 vs 74,2 meses) entre la ATC y la inclusión en el ensayo también resultaron similares.
En la cohorte ATC, la incidencia a 12 meses del desenlace primario fue significativamente menor con monoterapia de edoxabán en comparación con terapia dual (Kaplan-Meier: 6,3% vs 16,5%; HR: 0,42; IC 95%: 0,26-0,68; p < 0,001), fundamentalmente a expensas de una reducción de sangrado mayor o clínicamente relevante no mayor (4,7% vs 14,2%; HR: 0,35; IC 95%: 0,20-0,61; p < 0,001).
El sangrado mayor también fue menos frecuente en el grupo de monoterapia (0,7% vs 4,%; HR: 0,27; IC 95%: 0,08-0,89; p = 0,03). Los eventos isquémicos mayores fueron poco comunes y no mostraron diferencias significativas entre los grupos (0,7% vs 1,4%; HR: 1,05; IC 95%: 0,26-4,20; p = 0,95). Entre los pacientes con sangrado, los episodios recurrentes ocurrieron en el 25% vs 21,7%, respectivamente.
El análisis jerárquico mediante win-ratio mostró un valor de 2,57 (IC 95%: 1,55-4,25; p < 0,001). Las win odds calculadas fueron 1,22 (IC 95%: 1,20-1,23) y el beneficio neto —definido como la diferencia entre la proporción de “ganadores” y “perdedores” en todos los pares de pacientes— fue de 9,78%.
El beneficio de la monoterapia se observó tanto en el subgrupo con ATC compleja (HR: 0,31; IC 95%: 0,13-0,72; p = 0,007) como en el de ATC no compleja (HR: 0,48; IC 95%: 0,27-0,88; p = 0,017), sin diferencias en la interacción (p = 0,39).
El efecto fue consistente en los principales subgrupos anatómicos, incluyendo enfermedad de tronco coronario izquierdo, enfermedad multivaso y oclusión total crónica.
¿Qué nos deja este estudio?
En este análisis preespecificado del subgrupo con ATC del estudio EPIC-CAD, la monoterapia con edoxabán se asoció con una reducción significativa de los eventos clínicos adversos netos en comparación con la terapia antitrombótica dual. Este beneficio se mantuvo de forma consistente independientemente de la complejidad de la ATC.
Los resultados fueron publicados simultáneamente en JACC.