La insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida (ICFEr) continúa siendo un desafío clínico relevante a pesar de los avances en terapias farmacológicas y dispositivos. Los pacientes con enfermedad avanzada presentan altas tasas de hospitalización y mortalidad, lo que impulsa la búsqueda de estrategias adicionales que mejoren los resultados clínicos. Entre las opciones históricamente utilizadas, los digitálicos han demostrado efectos beneficiosos en el control de síntomas y reducción de hospitalizaciones, aunque persisten dudas respecto a su seguridad y a su impacto en la supervivencia.
Durante el primer dia del Congreso ESC 2025, se presentaron los resultados del estudio DIGIT-HF (DIGitoxin to Improve ouTcomes in patients with advanced chronic Heart Failure) que fue diseñado para evaluar de manera rigurosa la eficacia y seguridad de la digitoxina en pacientes ICFEr avanzada. Se trata de un ensayo clínico multicéntrico, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, llevado a cabo en 55 centros de Alemania, Austria y Serbia.
Se incluyeron pacientes adultos con insuficiencia cardíaca crónica, clase funcional III–IV de la NYHA y fracción de eyección ventricular izquierda (FEVI) ≤40%, o clase II con FEVI ≤30%, todos ellos bajo tratamiento estándar. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir digitoxina, iniciada con una dosis de 0,07 mg diarios y ajustada para alcanzar una concentración sérica objetivo entre 8 y 18 ng/mL, o placebo.
El criterio de valoración primario fue el compuesto de mortalidad por todas las causas o primera hospitalización por empeoramiento de la insuficiencia cardíaca, analizado segun intención de tratamiento.
La población ITT estuvo compuesta por 1.212 pacientes, con una edad media de 66 años y un 20% de mujeres. La FEVI promedio fue de 29% y el 70% de los participantes presentaba clase funcional III o IV de la NYHA, reflejando una elevada carga de síntomas. La implementación de terapias estándar fue elevada: 64% de los pacientes portaba dispositivos desfibriladores, y 25% contaba con terapia de resincronización cardíaca.
Con una mediana de seguimiento de 36 meses, el desenlace primario ocurrió en el 39,5% de los pacientes tratados con digitoxina y en el 44,1% de los asignados a placebo (HR 0,82; IC 95% 0,69–0,98; p=0,03), demostrando una reducción significativa en el compuesto de mortalidad por cualquier causa y hospitalización por empeoramiento de la insuficiencia cardíaca.
De manera individual, la mortalidad por cualquier causa se observó en el 27,2% de los pacientes en el grupo digitoxina y en el 29,5% en el grupo placebo (HR 0,86; IC 95% 0,69–1,07). La primera hospitalización por empeoramiento de la insuficiencia cardíaca ocurrió en el 28,1% frente al 30,4% de los casos, respectivamente (HR 0,85; IC 95% 0,69–1,05). El número total de muertes y hospitalizaciones combinadas fue de 537 en el grupo digitoxina y 531 en el grupo placebo (razón de tasas 0,85; IC 95% 0,67–1,09).
El beneficio en el desenlace primario fue consistente en los subgrupos preespecificados, aunque pareció más pronunciado en aquellos con frecuencia cardíaca ≥75 lpm o presión arterial sistólica ≤120 mmHg. En términos de seguridad, los eventos adversos graves se notificaron en el 4,7% de los pacientes tratados con digitoxina y en el 2,8% del grupo placebo, siendo los trastornos cardíacos los más frecuentes (3,4% y 1,8%, respectivamente).
¿Qué nos deja este estudio?
Mediante un protocolo sencillo de ajuste de dosis, la digitoxina redujo significativamente el riesgo combinado de muerte por cualquier causa y hospitalización por empeoramiento de la insuficiencia cardíaca en pacientes con ICFEr tratados con terapias contemporáneas. Si bien la mortalidad individual no se redujo de manera significativa, la tendencia observada, junto con la disminución de hospitalizaciones, respalda su potencial utilidad clínica.
Los resultados fueron publicados simultáneamente en NEJM.