La insuficiencia cardíaca aguda (ICA) es una condición clínica de alto riesgo, asociada a morbimortalidad significativa y a frecuentes reingresos hospitalarios. La implementación temprana de terapias con evidencia de beneficio clínico se ha convertido en una estrategia clave para mejorar los resultados en estos pacientes. Dapagliflozina, un inhibidor del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2), ha demostrado reducir eventos cardiovasculares y hospitalizaciones en pacientes con insuficiencia cardíaca crónica. Sin embargo, su eficacia y seguridad cuando se inicia de forma temprana durante la hospitalización por ICA permanecen poco exploradas.
Durante el segundo dia del Congreso ESC 2025, se presentaron los resultados del estudio DAPA ACT HF-TIMI 68, diseñado para evaluar si la administración precoz de dapagliflozina en pacientes estabilizados durante la hospitalización por ICA mejora los resultados clínicos cardiovasculares, incluyendo muerte cardiovascular y empeoramiento de la insuficiencia cardíaca.
DAPA ACT HF-TIMI 68 fue un un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, realizado en 210 centros de Estados Unidos, Canadá, Polonia, Hungría y República Checa. Se incluyeron 2.401 pacientes de ≥18 años hospitalizados por IC, con signos y síntomas de sobrecarga de volumen y niveles elevados de péptidos natriuréticos. Tras la estabilización inicial, los pacientes fueron aleatorizados en proporción 1:1 a recibir dapagliflozina 10 mg/día o placebo, entre las 24 horas y los 14 días posteriores al ingreso hospitalario.
El objetivo primario del estudio fue evaluar el tiempo hasta el primer evento de muerte cardiovascular o empeoramiento de la insuficiencia cardíaca, definido como hospitalización por insuficiencia cardíaca, visita urgente que requiera tratamiento intravenoso o empeoramiento durante la hospitalización indice.
La mediana de edad de los participantes fue de 69 años, y el 33,9% eran mujeres. El tiempo medio desde el ingreso hasta la aleatorización fue de 3,6 días.
En cuanto a los resultados, no se observaron diferencias significativas en el punto final primario entre los grupos: 10,9% en el grupo dapagliflozina frente a 12,7% en placebo (HR 0,86; IC95% 0,68–1,08; p=0,20).
Tampoco hubo diferencias en los eventos que componían este desenlace: la mortalidad cardiovascular fue de 2,5% con dapagliflozina y 3,1% con placebo (HR 0,78; IC95% 0,48–1,27), mientras que los eventos de empeoramiento de IC ocurrieron en 9,4% y 10,3%, respectivamente (HR 0,91; IC95% 0,71–1,18).
En cambio, la mortalidad por todas las causas resultó menor en el grupo dapagliflozina (3,0%) frente a placebo (4,5%), con un HR de 0,66 (IC95% 0,43–1,00). Los eventos adversos fueron poco frecuentes, destacando hipotensión sintomática en 3,6% frente a 2,2% y deterioro de la función renal en 5,9% frente a 4,7%, para dapagliflozina y placebo, respectivamente.
De forma complementaria, un metaanálisis preespecificado que combinó los resultados del DAPA ACT HF-TIMI 68 con otros dos estudios que evaluaron empagliflozina y sotagliflozina en pacientes hospitalizados por IC (total 3.527 pacientes), mostró una reducción significativa en el riesgo temprano de muerte cardiovascular o empeoramiento de IC (HR 0,71; IC95% 0,54–0,93; p=0,012), así como en la mortalidad por todas las causas (HR 0,57; IC95% 0,41–0,80; p=0,001).
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¿Qué nos deja este estudio?
El inicio hospitalario de dapagliflozina no logró reducir de manera significativa el desenlace primario de muerte cardiovascular o empeoramiento de IC a 2 meses.
Sin embargo, la evidencia conjunta de varios ensayos sugiere que la iniciación intrahospitalaria de un iSGLT2 podría disminuir el riesgo temprano de eventos adversos mayores y de mortalidad por cualquier causa en pacientes hospitalizados por IC, consolidándose como una estrategia con fuerte potencial clínico.