La guía con ultrasonido intravascular (IVUS) durante la angioplastia coronaria (PCI) se ha asociado con una mejor optimización del stent, incluyendo una expansión y aposición más adecuadas, así como una reducción de eventos adversos en comparación con la angiografía sola. Ensayos aleatorizados y metaanálisis, principalmente realizados en poblaciones asiáticas, han mostrado beneficios consistentes de esta estrategia, particularmente en lesiones coronarias complejas.
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Sin embargo, en la práctica occidental la adopción rutinaria de la imagen intracoronaria sigue siendo baja, a pesar de que las guías europeas recomiendan su uso (clase IA) en lesiones anatómicamente complejas. Este grupo de pacientes —que incluye enfermedad del tronco coronario izquierdo, lesiones ostiales, bifurcaciones verdaderas, calcificación severa, oclusiones crónicas totales, reestenosis intrastent y lesiones largas— presenta un mayor riesgo de falla del stent y eventos isquémicos.
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En este contexto, el estudio IVUS-CHIP fue diseñado para evaluar si una estrategia sistemática de PCI guiada por IVUS con criterios predefinidos de optimización del stent mejora los resultados clínicos en comparación con la guía angiográfica en una población europea de alto riesgo.
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Se trata de un ensayo clínico aleatorizado, abierto, internacional y controlado, que incluyó pacientes sometidos a PCI compleja. Los participantes fueron asignados en una relación 1:1 a una estrategia de PCI guiada por IVUS, utilizando criterios preespecificados de optimización del stent, o a PCI guiada exclusivamente por angiografía.
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El endpoint primario fue falla del vaso tratado, definida como un compuesto de muerte de causa cardíaca, infarto de miocardio del vaso tratado o revascularización del vaso tratado clínicamente indicada.
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Un total de 2020 pacientes fueron aleatorizados, con 1010 asignados al grupo IVUS y 1009 al grupo guiado por angiografía incluidos en el análisis primario. La edad media fue de 69 años, el 79.4% eran hombres y el 27.4% se presentó con un síndrome coronario agudo.
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La duración media del procedimiento fue mayor en el grupo IVUS (88.8 minutos) en comparación con el grupo angiografía (66.2 minutos). La posdilatación con balón tras el implante del stent se realizó en el 91.3% de los procedimientos guiados por IVUS y en el 84.5% de los guiados por angiografía.
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Durante un seguimiento mediano de 19.0 meses (rango intercuartílico 15.2 a 23.4), el endpoint primario ocurrió en 140 pacientes (13.9%) del grupo IVUS y en 112 pacientes (11.1%) del grupo angiografía, con un hazard ratio de 1.25 (intervalo de confianza del 95%: 0.97 a 1.60; P=0.08).
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Las complicaciones procedimentales se observaron en el 11.3% de los procedimientos guiados por IVUS y en el 10.2% de los guiados por angiografía. La incidencia global de eventos adversos fue similar entre ambos grupos.
¿Qué nos deja este estudio?
En pacientes sometidos a PCI compleja de alto riesgo, una estrategia rutinaria guiada por IVUS con criterios predefinidos de optimización del stent no se asoció con una reducción en la falla del vaso tratado en comparación con la guía angiográfica sola.
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Estos resultados contrastan con evidencia previa y plantean interrogantes relevantes sobre el impacto clínico de la optimización sistemática con imagen intracoronaria en poblaciones occidentales, sugiriendo que su beneficio podría depender del contexto clínico, la selección de pacientes y la experiencia operatoria.
