La enfermedad renal crónica (ERC) afecta a aproximadamente 674 millones de personas en todo el mundo y constituye una de las principales causas de pérdida de años de vida. Si bien el deterioro de la función renal define la enfermedad, la mayor parte de la mortalidad prematura en estos pacientes se debe a causas cardiovasculares. En este contexto, optimizar la salud cardiovascular mediante el control integral de los factores de riesgo representa una estrategia clave para mejorar el pronóstico.
Con el objetivo de cuantificar el beneficio clínico de una adecuada salud cardiovascular, investigadores analizaron la asociación entre el puntaje Life’s Essential 8 (LE8) y la expectativa de vida en pacientes con ERC, además de evaluar si un perfil cardiovascular óptimo podía reducir el exceso de mortalidad asociado a la enfermedad renal.
El estudio incluyó 26.510 pacientes con ERC y 49.034 individuos sin enfermedad renal, apareados por edad y sexo (edad media 53,5 ± 13,1 años; 78% hombres). Entre los pacientes con ERC, 3.947 (14,9%) presentaban una salud cardiovascular baja (LE8 <50), 21.043 (79,4%) una salud cardiovascular moderada (50-79) y solo 1.520 (5,7%)alcanzaban una salud cardiovascular alta (≥80).
Tras un seguimiento mediano de 15,2 años (RIC: 12,6-17,0), fallecieron 6.265 pacientes con ERC (23,6%), de los cuales 895 (3,4%) murieron por causas cardiovasculares. En el grupo sin ERC se registraron 7.138 muertes (14,6%), incluyendo 634 (1,3%) de origen cardiovascular.
La expectativa de vida restante a los 40 años aumentó de forma progresiva según el nivel de salud cardiovascular. En los pacientes con ERC fue de 38,1 años (IC 95%: 37,5-38,8) para quienes presentaban una salud cardiovascular baja, de 41,3 años (IC 95%: 40,9-41,7) para aquellos con salud cardiovascular moderada y de 44,5 años (IC 95%: 43,1-46,0) en quienes alcanzaban un puntaje alto. En comparación, la expectativa de vida restante en las personas sin ERC fue de 45,0 años (IC 95%: 44,6-45,3).
Uno de los hallazgos más relevantes fue que los pacientes con ERC y una salud cardiovascular alta ganaban en promedio 6,5 años de vida respecto de aquellos con mala salud cardiovascular (6,5 años; IC 95%: 4,3-8,5). Además, la diferencia en expectativa de vida entre los pacientes con ERC y alta salud cardiovascular y las personas sin ERC fue prácticamente inexistente (−0,1 años; IC 95%: −2,1 a 0,9), lo que sugiere que una óptima salud cardiovascular puede compensar gran parte del exceso de mortalidad asociado a la enfermedad renal.
El análisis por causas mostró que aproximadamente el 60% del beneficio en supervivencia (3,9 de los 6,5 años ganados) se explicó por una reducción de la mortalidad cardiovascular, mientras que el resto obedeció a una menor mortalidad por causas no cardiovasculares. Este hallazgo confirma que el riesgo cardiovascular residual continúa siendo el principal determinante pronóstico en la ERC.
Se trata del primer estudio que utiliza el puntaje Life’s Essential 8 para estimar el impacto sobre la expectativa de vida en pacientes con enfermedad renal crónica y compararlo directamente con individuos sin ERC. A diferencia de estudios previos, que informaban únicamente reducciones relativas del riesgo, este trabajo expresa el beneficio en años de vida ganados, facilitando su interpretación clínica.
¿Qué nos deja este estudio?
Una mejor salud cardiovascular, evaluada mediante Life’s Essential 8, se asocia con una expectativa de vida significativamente mayor en pacientes con enfermedad renal crónica. Alcanzar un puntaje elevado parece atenuar de forma sustancial el exceso de mortalidad asociado a la ERC, con más de la mitad del beneficio explicado por una reducción de las muertes cardiovasculares.
Estos resultados respaldan la incorporación sistemática de la evaluación de la salud cardiovascular en el seguimiento de los pacientes con ERC y refuerzan la importancia del control integral de los factores de riesgo, ya que incluso mejoras parciales en el perfil cardiovascular podrían traducirse en ganancias clínicamente relevantes de supervivencia.
