El implante valvular aórtico percutáneo (TAVI) ha consolidado su indicación a lo largo de todo el espectro de riesgo quirúrgico en la estenosis aórtica (EA) severa, alcanzando a poblaciones más jóvenes y con mayor expectativa de vida. En este nuevo escenario asistencial, la durabilidad estructural y el rendimiento hemodinámico a largo plazo de la prótesis transcatéter (THV) se han convertido en objetivos prioritarios. En las plataformas balón-expandibles, la geometría de la prótesis es un determinante mecánico crítico: la subexpansión o la expansión asimétrica del stent inducen deformación y alteración del cierre de las valvas, favoreciendo el deterioro hemodinámico, el engrosamiento hipoatenuado de las valvas (HALT), la disfunción protésica precoz y una mayor mortalidad.
Aunque la posdilatación con balón representa una maniobra atractiva para optimizar la geometría valvular y reducir las fugas paravalvulares, históricamente se asoció con un potencial incremento del riesgo de complicaciones periprocedimiento (accidente cerebrovascular, rotura anular o trastornos de la conducción). A pesar de que registros observacionales recientes sugerían su seguridad con las válvulas modernas, se carecía de evidencia procedente de ensayos clínicos aleatorizados y respaldada por evaluación multimodal de la geometría protésica.
Con el fin de definir su impacto anatómico y hemodinámico, el ensayo clínico aleatorizado DUOTAP evaluó la eficacia de la posdilatación sistemática sobre la simetría valvular y su perfil de seguridad mediante fluoroscopia seriada, ecocardiografía y tomografía computarizada (TC).
DUOTAP fue un ensayo clínico prospectivo, aleatorizado, ciego simple y unicéntrico conducido en la Universidad Médica de Viena (Austria). Entre enero de 2025 y abril de 2026 se reclutaron 148 pacientes con estenosis aórtica severa considerados aptos para TAVI transfemoral con una prótesis balón-expandible y sin criterios de alto riesgo en la TC previa o la coronariografía. Los participantes fueron aleatorizados en proporción 1:1, estratificados según el tamaño de la THV, a recibir posdilatación sistemática o a no recibir posdilatación (rama control, en la que se aplicó un procedimiento simulado o sham). La intervención consistió en una posdilatación protocolizada utilizando el mismo balón de liberación original inflado con el volumen de llenado idéntico.
El criterio de valoración primario fue el índice de asimetría de la THV medido por fluoroscopia periprocedimiento. Los criterios de valoración secundarios comprendieron parámetros cuantitativos de geometría valvular por fluoroscopia y TC a los 3 meses (áreas a nivel del influjo, tercio medio y eflujo), la presencia de HALT por TC, la severidad de la fuga paravalvular (PVL), el rendimiento hemodinámico por ecocardiografía (índice de velocidad Doppler [DVI]) y la tasa de eventos adversos mayores relacionados con el procedimiento evaluados a los 30 días de seguimiento.
Fueron aleatorizados 148 pacientes (74 en la rama de posdilatación sistemática y 74 en el grupo control), con una mediana de edad de 81 años (rango intercuartílico: 77 a 85 años), 46,6% de mujeres y una mediana de EuroSCORE-II del 2,3%.
El análisis del criterio de valoración primario demostró una marcada reducción de la asimetría valvular en el grupo intervenido: el índice de asimetría fluoroscópico fue un 70% menor en comparación con el control (mediana: 1,2% frente a 2,8%; razón de medias geométricas: 0,30; intervalo de confianza del 95%: 0,18 a 0,47; P < 0,001), un beneficio homogéneo y consistente a través de todos los subgrupos preespecificados, inducido por la corrección de la altura del marco metálico en la curvatura externa de la prótesis.
En la evaluación de imagen multimodal por TC y fluoroscopia, la posdilatación se asoció con diámetros valvulares numéricamente superiores en fluoroscopia y con áreas de la THV significativamente más amplias a nivel del influjo, del cuerpo medio y del tracto de salida (outflow) a los 3 meses.
En el plano hemodinámico y de durabilidad, el grupo asignado a posdilatación presentó una incidencia significativamente menor de fuga paravalvular moderada o mayor, una tasa significativamente reducida de HALT por tomografía y una mejoría del rendimiento protésico reflejada en un índice de velocidad Doppler (DVI) significativamente más elevado. En cuanto a la seguridad clínica periprocedimiento, no se registraron diferencias estadísticamente significativas en la incidencia de eventos adversos mayores entre las ramas (prueba de chi-cuadrado: P = 0,36).
¿Qué nos deja este estudio?
En pacientes con estenosis aórtica severa tratados con prótesis aórticas transcatéter balón-expandibles, la posdilatación sistemática con el balón de liberación original reduce de manera contundente la asimetría del stent, optimiza el área y la geometría tridimensional de la prótesis y mejora el rendimiento hemodinámico al disminuir las fugas paravalvulares y el fenómeno de HALT, sin incrementar la tasa de complicaciones adversas asociadas al procedimiento.
