La insuficiencia tricuspídea (IT), considerada durante muchos años una consecuencia secundaria de la enfermedad cardíaca izquierda, ha adquirido un creciente protagonismo debido a la evidencia que demuestra su importante impacto sobre la morbilidad y la mortalidad. El envejecimiento de la población y el mayor reconocimiento de las consecuencias del tratamiento conservador han incrementado la carga clínica de esta enfermedad.
En este contexto, las intervenciones transcatéter sobre la válvula tricúspide (TTVI) han surgido como una alternativa terapéutica para pacientes sintomáticos considerados inoperables o con alto riesgo quirúrgico, ofreciendo una estrategia menos invasiva y resultados clínicos cada vez más alentadores.
Sin embargo, la identificación de marcadores pronósticos confiables continúa siendo un desafío. Los puntajes de riesgo actualmente utilizados para procedimientos quirúrgicos o percutáneos no incorporan biomarcadores, a pesar de que los péptidos natriuréticos han demostrado un sólido valor pronóstico en insuficiencia cardíaca y en otras valvulopatías. Niveles bajos de NT-proBNP se han asociado con mejores resultados en pacientes sometidos a implante valvular aórtico percutaneo (TAVI) y reparación mitral borde a borde (TEER), aunque su papel en la insuficiencia tricuspídea grave tratada mediante TTVI permanecía poco definido.
Con este objetivo, el presente estudio evaluó el valor pronóstico de los niveles basales de NT-proBNP y de sus cambios durante las primeras cuatro semanas posteriores al procedimiento, analizando su asociación con la mortalidad a largo plazo y la mejoría clínica en pacientes con insuficiencia tricuspídea grave.
Se analizó una cohorte de pacientes con insuficiencia tricuspídea grave sintomática sometidos a intervención transcatéter sobre la válvula tricúspide.
Entre 2018 y 2023 se incluyeron 339 pacientes consecutivos, tratados mediante diferentes estrategias percutáneas: 66% mediante TEER y 34% mediante anuloplastia directa (CardioBand). Los pacientes tratados con implante heterotópico de válvula fueron excluidos del análisis, al igual que aquellos sin determinación basal de NT-proBNP o en quienes el procedimiento no pudo completarse.
Finalmente, 293 pacientes cumplieron los criterios de inclusión, con un seguimiento mediano de 410 días.
Los participantes fueron estratificados según los terciles de NT-proBNP basal, definidos por valores de 915 ng/L (rango 47-1.519 ng/L) para el tercil bajo, 2.016 ng/L (1.519-2.996 ng/L) para el tercil intermedio y 4.828 ng/L (3.009-48.803 ng/L) para el tercil alto.
Además, se evaluaron los cambios en los niveles de NT-proBNP entre el momento basal y las cuatro semanas posteriores a la intervención. Como objetivo secundario se evaluó la mejoría sintomática, definida como una reducción de al menos una clase funcional de la New York Heart Association (NYHA) a las cuatro semanas, utilizando modelos de regresión logística.
Los pacientes con niveles basales más elevados de NT-proBNP presentaron un riesgo significativamente mayor de mortalidad por cualquier causa durante el seguimiento, observándose una separación progresiva de las curvas de supervivencia según los terciles del biomarcador (P = 0,002). Esta asociación se mantuvo como un predictor independiente de mortalidad a largo plazo.
La evaluación de la evolución temprana del NT-proBNP aportó información pronóstica adicional. Los pacientes que presentaron un incremento de los niveles del biomarcador a las cuatro semanas mostraron una supervivencia significativamente inferior respecto de aquellos cuyos valores disminuyeron después del procedimiento (P = 0,006), independientemente del éxito técnico de la intervención.
En contraste, los niveles basales de NT-proBNP no se asociaron con la mejoría sintomática, medida por el cambio en la clase funcional NYHA a las cuatro semanas, lo que indica que el biomarcador no predice la respuesta clínica temprana al tratamiento.
Desde el punto de vista estructural, los pacientes con incremento del NT-proBNP durante el seguimiento presentaban volúmenes auriculares derechos más elevados y mayores presiones auriculares derechas basales, hallazgos compatibles con un remodelado más avanzado de las cavidades derechas y un mayor grado de estrés miocárdico residual.
¿Qué nos deja este estudio?
En pacientes con insuficiencia tricuspídea grave sometidos a intervención transcatéter, los niveles basales elevados de NT-proBNP y, especialmente, su incremento durante el primer mes posterior al procedimiento identifican pacientes con un riesgo significativamente mayor de mortalidad a largo plazo.
Por el contrario, el NT-proBNP no predice la mejoría sintomática temprana, lo que sugiere que este biomarcador refleja principalmente el grado de estrés miocárdico residual y el remodelado avanzado de las cavidades derechas, más que el éxito clínico inmediato de la intervención.
Estos resultados respaldan la incorporación sistemática del NT-proBNP en la evaluación preprocedimiento y en el seguimiento precoz de los pacientes sometidos a TTVI, ya que permite identificar subgrupos de alto riesgo que podrían beneficiarse de una vigilancia más estrecha y de estrategias terapéuticas complementarias.
