La multimorbilidad, definida como la ocurrencia simultánea de al menos dos enfermedades crónicas en un individuo, se ha consolidado como un desafío crítico para la salud pública global. En 2023, su prevalencia estimada alcanzó el 37% en todos los grupos de edad, superando el 50% en adultos de 60 años o más. Dado que el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2 comparten factores de riesgo prevenibles, este estudio se propuso investigar el impacto de los patrones dietéticos a base de plantas en la secuencia y co-ocurrencia de estas patologías.
Esta investigación prospectiva analizó datos de 407,618 participantes libres de cáncer, enfermedades cardiovasculares y diabetes al inicio del estudio (226,324 provenientes de seis países europeos de la cohorte EPIC y 181,294 del UK Biobank). El rango de edad de los individuos se situó entre los 35 y 70 años.
Para diferenciar la calidad de la alimentación, se utilizaron dos índices específicos:
- Índice a base de plantas saludable (IABPs o hPDI): Compuesto por alimentos vegetales mínimamente procesados (granos integrales, frutas, verduras, legumbres).
- Índice a base de plantas no saludable (IABPns o uPDI): Representado por un alto consumo de alimentos vegetales refinados (jugos azucarados, granos refinados, dulces).
El periodo de seguimiento promedio fue de 10.9 años en EPIC y 11.4 años en UK Biobank, durante los cuales se documentaron 6,604 eventos de multimorbilidad cardiometabólica y cáncer.
Los resultados revelaron que una mayor adherencia a una dieta saludable a base de plantas se asocia consistentemente con un menor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas individuales y su posterior progresión a multimorbilidad. Un incremento de diez puntos en el IABPs se tradujo en una reducción del riesgo de diabetes tipo 2 del 18% en EPIC (HR 0.82; 95% IC 0.79–0.85) y del 26% en UK Biobank (HR 0.74; 95% IC 0.70–0.78).
En cuanto a la transición directa hacia la multimorbilidad, el incremento de diez puntos en el IABPs mostró una tasa de riesgo (HR) de 0.89 (95% IC 0.83-0.96) en la cohorte EPIC y de 0.81 (95% IC 0.76-0.86) en UK Biobank. Es notable que, para aquellos participantes que ya habían desarrollado una primera enfermedad, la adherencia al IABPs mantuvo una asociación inversa con el riesgo de progresar hacia una segunda patología crónica, reforzando su papel protector en todo el continuo de la enfermedad.
El estudio subraya que no todos los alimentos de origen vegetal son beneficiosos. Una mayor adherencia al IABPns se asoció positivamente con un mayor riesgo de las tres enfermedades estudiadas en ambas cohortes. Específicamente, en UK Biobank, cada incremento de diez puntos en el IABPns aumentó el riesgo de multimorbilidad en un 22% (HR 1.22; 95% IC 1.16–1.29). Sin embargo, esta asociación con la multimorbilidad no fue replicada de manera significativa en EPIC (HR 1.00; 95% IC 0.94-1.08).
¿Qué nos deja este estudio?
Este análisis prospectivo demuestra que la calidad de los alimentos de origen vegetal es determinante para la salud a largo plazo. Una dieta basada en plantas saludable puede reducir significativamente la carga de multimorbilidad por cáncer y enfermedades cardiometabólicas.
Estos hallazgos sugieren que las políticas nutricionales no solo deben fomentar la sustitución de productos animales por vegetales por razones de sostenibilidad ambiental, sino que deben enfatizar la selección de alimentos vegetales integrales y saludables para mitigar la creciente epidemia de multimorbilidad.
