La enfermedad coronaria multivaso es frecuente en pacientes con infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST), afectando a casi la mitad de los casos. Las guías de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) recomiendan realizar una revascularización completa mediante intervención coronaria percutánea (PCI), que incluye tanto la arteria responsable del evento (lesión culpable) como otras arterias afectadas (lesiones no culpables). Sin embargo, el momento óptimo para tratar estas lesiones no culpables continúa siendo incierto.
Durante el tercer día del Congreso ESC 2025, se presentaron los resultados del estudio OPTION-STEMI diseñado para comparar la estrategia de revascularización completa inmediata, realizada en un solo procedimiento, frente a la revascularización completa diferida durante la misma hospitalización, evaluando si ambas opciones ofrecen resultados clínicos equivalentes.
OPTION-STEMI fue un ensayo clínico aleatorizado, abierto, de no inferioridad, iniciado por investigadores y realizado en 14 centros de Corea del Sur. Se incluyeron pacientes con IAMCEST y enfermedad coronaria multivaso que habían recibido una PCI exitosa de la arteria culpable. Posteriormente, fueron asignados aleatoriamente en proporción 1:1 a revascularización completa inmediata (tratamiento de todas las lesiones en el mismo procedimiento) o revascularización completa diferida (tratamiento de las lesiones no culpables en un segundo procedimiento durante la hospitalización inicial).
El objetivo primario fue un compuesto de mortalidad por cualquier causa, infarto de miocardio no fatal y necesidad de revascularización no planificada al año de seguimiento. Los objetivos secundarios incluyeron la incidencia individual de muerte e infarto de miocardio no fatal.
Se reclutaron 994 pacientes con una mediana de edad de 66 años; el 79% eran hombres y un 33% presentaban signos de insuficiencia cardiaca (Killip II o III). La mediana de estancia hospitalaria fue de 4 días en el grupo de revascularización inmediata y de 5 días en el grupo diferido. En este último, la mediana de tiempo hasta la segunda intervención fue de 3 días.
Al año de seguimiento, el desenlace primario ocurrió en el 13,1% de los pacientes con revascularización inmediata y en el 10,8% de los tratados con la estrategia diferida (HR 1,24; IC 95% 0,86–1,79; p para no inferioridad = 0,24). La no inferioridad, por tanto, no fue demostrada.
En los análisis de subgrupos, se observó heterogeneidad en función de la clase de Killip al ingreso.
Los pacientes con signos de insuficiencia cardíaca presentaron peores resultados con la estrategia inmediata (HR 1,79; IC 95% 1,05–3,05), mientras que en aquellos sin insuficiencia cardiaca no se detectaron diferencias significativas (HR 0,84; IC 95% 0,50–1,41; p para interacción = 0,04).
En los objetivos secundarios, el infarto no fatal ocurrió en el 3,9% de los pacientes del grupo inmediato frente al 5,1% del grupo diferido (HR 0,77; IC 95% 0,42–1,39). La mortalidad por todas las causas fue de 7,5% en la estrategia inmediata y 5,3% en la diferida (HR 1,44; IC 95% 0,87–2,38).
¿Qué nos deja este estudio?
La revascularización completa inmediata no logró demostrar no inferiorioridad frente a la revascularización diferida en pacientes con IAMCEST y enfermedad coronaria multivaso. Además, se detectó una señal de mayor riesgo en pacientes con signos de insuficiencia cardiaca sometidos a la estrategia inmediata.