El tratamiento con betabloqueantes después de un infarto agudo de miocardio (IAM) ha sido un pilar terapéutico para reducir mortalidad y eventos adversos cardiovasculares. Sin embargo, la mayoría de las evidencias disponibles provienen de estudios realizados en la era pre-reperfusión, cuando la mortalidad era más elevada y las estrategias terapéuticas limitadas. En pacientes con fracción de eyección ventricular izquierda (FEVI) conservada y sin antecedentes de insuficiencia cardíaca, el beneficio de la terapia prolongada con betabloqueantes es menos claro.
Durante la segunda jornada del Congreso ESC 2025, se presentaron los resultados del estudio REBOOT-CNIC (TREatment With Beta-blockers After myOcardial Infarction withOut Reduced Ejection fracTion) fue diseñado para evaluar los efectos del tratamiento de mantenimiento con betabloqueantes en esta población específica, proporcionando evidencia actualizada que podría guiar la práctica clínica y la personalización del manejo post-IAM.
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REBOOT-CNIC es un ensayo clínico de fase 4, pragmático, aleatorizado, abierto y con evaluación ciega de los resultados, llevado a cabo en 109 hospitales de España e Italia. Se incluyeron pacientes con IAM, tanto con como sin elevación del ST, que habían recibido manejo invasivo durante la hospitalización índice, con una FEVI >40% medida antes del alta y sin historia ni signos de insuficiencia cardíaca.
Los participantes fueron aleatorizados 1:1 a recibir betabloqueantes o no recibirlos.
El punto final primario fue un compuesto de mortalidad por cualquier causa, reinfarto no fatal o ingreso por insuficiencia cardíaca.
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Se aleatorizaron 8.505 pacientes, con una edad media de 61 años y un 19,3% de mujeres. El 10% tenía antecedentes de IAM previo y el 12% ya utilizaba betabloqueantes antes de la hospitalización índice.
El tiempo medio desde el infarto de miocardio índice hasta la aleatorización fue de 3,8±2,6 días en el grupo con betabloqueantes y de 3,8±2,6 días en el grupo sin betabloqueantes. En total, el 50,9% de los pacientes presentó un infarto con elevación del segmento ST (IAMCEST) y el 49,1% un infarto sin elevación del ST (IAMSEST). Un 25,9% de los pacientes tenía enfermedad multivaso.
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El procedimiento de revascularización más frecuente fue la intervención coronaria percutánea con implante de stent (92,1% de los pacientes). Se alcanzó una revascularización completa en el 88,2% de los pacientes. Entre los pacientes del grupo con betabloqueantes, el fármaco prescrito por los médicos tratantes fue bisoprolol en el 85,9% de los casos, metoprolol en el 7,5%, carvedilol en el 3,1%, nebivolol en el 2,8% y atenolol en el 0,6%.
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Tras una mediana de seguimiento de 3,7 años, no se observaron diferencias significativas en el punto final primario con una incidencia de 22,5 por 1.000 pacientes-año en el grupo betabloqueante y 21,7 por 1.000 pacientes-año en el grupo sin betabloqueante (HR 1,04; IC95% 0,89–1,22; p=0,63).
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La mortalidad por todas las causas fue comparable entre ambos grupos: 11,2 por 1.000 pacientes-año en quienes recibieron betabloqueantes frente a 10,5 por 1.000 pacientes-año en el grupo control (HR 1,06; IC95% 0,85–1,33).
La tasa de reinfarto no fatal también fue similar, con 10,2 y 10,1 por 1.000 pacientes-año, respectivamente (HR 1,01; IC95% 0,80–1,27). En cuanto a la hospitalización por insuficiencia cardíaca, la incidencia fue de 2,7 por 1.000 pacientes-año con betabloqueantes y 3,0 por 1.000 pacientes-año sin tratamiento (HR 0,89; IC95% 0,58–1,38).
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Respecto a la seguridad, se observó un ligero aumento en los ingresos por accidente cerebrovascular con betabloqueantes (2,6 vs. 1,7 por 1.000 pacientes-año; HR 1,50; IC95% 0,90–2,49). El bloqueo auriculoventricular avanzado fue infrecuente, con tasas de 0,5 vs. 0,4 por 1.000 pacientes-año (HR 1,18; IC95% 0,40–3,50).
El análisis de subgrupos preespecificados no evidenció un beneficio consistente de los betabloqueantes. Sin embargo, se identificó una posible señal de reducción de eventos en pacientes con fracción de eyección levemente reducida (40–49%), aunque el bajo número de casos limita la solidez de esta observación. Cabe destacar que las mujeres presentaron una mayor carga de eventos globales, particularmente aquellas tratadas con betabloqueantes.
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¿Qué nos deja este estudio?
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El ensayo REBOOT demuestra que, en pacientes con IAM manejados de forma invasiva y con FEVI ≥40%, la terapia con betabloqueantes no reduce la mortalidad, el reinfarto ni la hospitalización por insuficiencia cardíaca.
Los resultados fueron publicados simultáneamente en NEJM.