El accidente cerebrovascular (ACV) continúa siendo una de las complicaciones más preocupantes asociadas al implante valvular aórtico percutáneo (TAVI). A pesar de los importantes avances tecnológicos y técnicos en los últimos años, las tasas de lesión neurológica perioperatoria no han disminuido de manera significativa.
Diversos estudios evaluaron el papel de los dispositivos de protección embólica cerebral (CEPD), aunque hasta el momento no lograron demostrar reducciones contundentes en los eventos neurológicos clínicos. En este contexto, surgió una nueva hipótesis fisiopatológica: la posible participación de émbolos gaseosos como contribuyentes relevantes de la injuria cerebral durante TAVI.
Hasta ahora, el rol de los microémbolos gaseosos no había sido específicamente investigado en procedimientos TAVI. Sobre esta base, el estudio INTERCEPTavi planteó que el flushing de las válvulas TAVI con dióxido de carbono (CO₂) podría reducir la generación de embolia gaseosa y disminuir la aparición de nuevas lesiones cerebrales posteriores al procedimiento.
INTERCEPTavi fue un estudio piloto, unicéntrico, aleatorizado y ciego que comparó el flushing de válvulas TAVI con CO₂ versus flushing convencional con solución salina.
El estudio incluyó pacientes con estenosis aórtica severa sometidos a TAVI, quienes fueron randomizados una vez obtenido el acceso vascular.
Durante el procedimiento se realizó monitoreo mediante Doppler transcraneano (TCD) para evaluar la presencia de émbolos sólidos y gaseosos dirigidos hacia la circulación cerebral.
Posteriormente, todos los pacientes fueron sometidos a resonancia magnética cerebral para detectar lesiones neurológicas nuevas post procedimiento.
El estudio reportó tanto el endpoint primario de factibilidad como los resultados secundarios relacionados con resonancia magnética cerebral y datos mecanísticos obtenidos mediante TCD.
Se incluyeron y aleatorizaron 60 pacientes en una proporción 1:1 a flushing con CO₂ más solución salina (TAVI-CO₂) o flushing convencional únicamente con solución salina (TAVI-S).
El flushing con CO₂ logró reducir significativamente el número promedio de lesiones cerebrales detectadas por resonancia magnética.
Los pacientes tratados con TAVI-CO₂ presentaron un promedio de 4 lesiones por paciente frente a 8,5 lesiones por paciente en el grupo TAVI-S (p=0,031).
Además, el área total de infarto cerebral fue numéricamente menor en el grupo CO₂, con 40,32 mm² frente a 93,20 mm² en el grupo convencional. Sin embargo, esta diferencia no alcanzó significación estadística (p=0,111).
Los hallazgos del Doppler transcraneano también mostraron una reducción de señales microembólicas en el grupo tratado con CO₂, principalmente a expensas de una disminución de los émbolos gaseosos. No obstante, esta diferencia tampoco alcanzó significación estadística (p=0,5).
¿Qué nos deja este estudio?
INTERCEPTavi constituye el primer estudio randomizado en humanos que demuestra que el flushing con dióxido de carbono durante procedimientos TAVI puede reducir el número de lesiones cerebrales detectadas por resonancia magnética.
Aunque se trata de un estudio piloto y se requieren investigaciones más amplias para confirmar el impacto clínico sobre eventos neurológicos mayores, los hallazgos abren una nueva línea de investigación sobre el papel de la embolia gaseosa en TAVI.
La simplicidad, disponibilidad y bajo costo del CO₂ convierten a esta estrategia en una alternativa potencialmente atractiva para optimizar la neuroprotección durante procedimientos estructurales cardíacos.
Los resultados fueron publicados simultáneamente en EuroIntervention.
