La lipoproteína(a) [Lp(a)] es un reconocido factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular aterosclerótica y sus concentraciones plasmáticas están determinadas principalmente por factores genéticos. Aunque estudios experimentales sugieren que la Lp(a) podría favorecer la trombosis al interferir con la fibrinólisis, la evidencia clínica sobre su asociación con el tromboembolismo venoso (TEV) ha sido inconsistente. Una posible explicación es que el riesgo trombótico asociado a la Lp(a) dependa del contexto biológico y de la coexistencia de otros factores protrombóticos.
El sexo y el estado hormonal podrían desempeñar un papel relevante en esta relación. Las mujeres presentan niveles de Lp(a) superiores a los de los hombres, con un incremento adicional tras la menopausia. Asimismo, el uso de anticonceptivos orales y de terapia hormonal menopáusica constituye un factor de riesgo conocido para TEV, lo que plantea la posibilidad de una interacción entre la exposición hormonal y los niveles elevados de Lp(a). En este contexto, el presente estudio evaluó la asociación entre Lp(a) y la incidencia de TEV según sexo, estado menopáusico y uso de terapias hormonales.
Se realizó un estudio de cohorte utilizando datos del UK Biobank e incluyó participantes con determinaciones basales de Lp(a). Se excluyeron individuos con antecedentes de tromboembolismo venoso, cáncer o tratamiento anticoagulante al inicio del seguimiento. Los participantes fueron clasificados en mujeres premenopáusicas, mujeres posmenopáusicas y hombres.
El desenlace principal fue la aparición de un primer episodio de TEV durante el seguimiento. Se emplearon modelos de riesgos proporcionales de Cox ajustados por múltiples variables para analizar la asociación entre niveles elevados de Lp(a) (≥125 nmol/L) y el riesgo de TEV. Además, se realizaron análisis por subgrupos según el uso de anticonceptivos orales en mujeres premenopáusicas y de terapia hormonal menopáusica en mujeres posmenopáusicas.
El estudio incluyó 55.302 mujeres premenopáusicas, 129.045 mujeres posmenopáusicas y 189.013 hombres. La prevalencia de niveles elevados de Lp(a) fue del 14%, 19% y 15%, respectivamente. Durante un seguimiento mediano de 13,6 años se registraron 8.186 episodios de TEV, lo que representó una incidencia acumulada del 2,2%.
Los niveles de Lp(a) ≥125 nmol/L se asociaron con un mayor riesgo de TEV únicamente en las mujeres premenopáusicas (HR ajustado 1,32; IC95% 1,04-1,66; p=0,02). En cambio, no se observó una asociación significativa en las mujeres posmenopáusicas (HR ajustado 1,03; IC95% 0,94-1,13; p=0,47) ni en los hombres (HR ajustado 1,00; IC95% 0,92-1,08; p=0,94), con una interacción significativa según el estado menopáusico.
El uso de anticonceptivos orales no modificó la relación entre Lp(a) y TEV en mujeres premenopáusicas. Sin embargo, entre las mujeres posmenopáusicas que recibían terapia hormonal menopáusica, la presencia de Lp(a) elevada se asoció con un incremento del riesgo de TEV (HR ajustado 1,48; IC95% 1,03-2,12; p=0,03), lo que sugiere una interacción entre la terapia hormonal y el efecto protrombótico de la Lp(a).
¿Qué nos deja este estudio?
En esta amplia cohorte del UK Biobank, la elevación de la Lp(a) se asoció con un mayor riesgo de tromboembolismo venoso en mujeres premenopáusicas y en mujeres posmenopáusicas que utilizaban terapia hormonal, pero no en hombres ni en el conjunto de mujeres posmenopáusicas.
Estos hallazgos sugieren que el contexto hormonal podría modular el riesgo trombótico asociado con la Lp(a) y respaldan la necesidad de considerar el sexo y la exposición hormonal al evaluar el impacto clínico de esta lipoproteína.
