El electrocardiograma (ECG) de 12 derivaciones realizado por los servicios de emergencias médicas antes del ingreso hospitalario constituye una de las recomendaciones centrales de las guías internacionales para la evaluación de pacientes con sospecha de síndrome coronario agudo (SCA). Su realización permite identificar precozmente un infarto con elevación del segmento ST (IAMCEST), orientar el tratamiento inicial, seleccionar el hospital de destino más adecuado y activar anticipadamente el laboratorio de hemodinamia, reduciendo los tiempos hasta la reperfusión.
Diversos estudios han demostrado que el ECG prehospitalario mejora indicadores del proceso asistencial, como el tiempo desde el primer contacto médico hasta la reperfusión, y se ha asociado con mejores resultados clínicos. Sin embargo, su utilización continúa siendo subóptima, especialmente en mujeres, adultos mayores y pacientes con múltiples comorbilidades.
Tras la implementación generalizada de la angioplastia coronaria primaria (ATCp) como estrategia de reperfusión en Inglaterra y Gales, el papel del ECG prehospitalario adquirió aún mayor relevancia, ya que permite derivar directamente a los pacientes a centros con capacidad para realizar intervención coronaria percutánea primaria. En este contexto, los autores analizaron la utilización del ECG prehospitalario y su relación con la mortalidad y el acceso a la reperfusión en pacientes con síndrome coronario agudo atendidos por los servicios de emergencias.
Se realizó un estudio de cohorte poblacional utilizando datos del Myocardial Ischaemia National Audit Project, que incluyó pacientes con síndrome coronario agudo trasladados por los servicios de emergencias médicas a hospitales de Inglaterra y Gales entre el 1 de enero de 2010 y el 31 de diciembre de 2017.
Se analizaron los pacientes en quienes se registró la realización de un ECG prehospitalario de 12 derivaciones y se compararon con aquellos que no lo recibieron.
Los principales desenlaces fueron la utilización del ECG prehospitalario, la mortalidad por cualquier causa a 30 días y al año, y la utilización de terapias de reperfusión en pacientes con infarto con elevación del ST.
Se incluyeron 330.713 pacientes con síndrome coronario agudo trasladados por los servicios de emergencias, de los cuales 263.420 (79,7%) recibieron un ECG prehospitalario.
La utilización del ECG aumentó progresivamente durante el período de estudio, pasando del 74,2% en 2010 al 85,0% en 2017, aunque al finalizar el estudio aproximadamente el 15% de los pacientes elegibles aún no recibía esta evaluación.
Los pacientes que recibieron un ECG prehospitalario eran, en promedio, más jóvenes (70 vs. 75 años), con menor proporción de mujeres (32,8% vs. 41,9%) y menor prevalencia de diabetes (20,8% vs. 24,7%) y enfermedad vascular periférica (4,1% vs. 4,8%).
La realización del ECG prehospitalario se asoció con una menor mortalidad a 30 días (7,1% vs. 10,9%; OR ajustado: 0,77; IC95%: 0,75-0,80) y también al año (14,2% vs. 23,2%; OR ajustado: 0,69; IC95%: 0,68-0,71), incluso tras ajustar por edad, sexo, comorbilidades y antecedentes clínicos. Este beneficio se observó no solo en la cohorte global, sino también en los pacientes con IAMCEST, con infarto sin elevación del ST (IAMSEST) y en aquellos con IAMCEST que finalmente recibieron tratamiento de reperfusión.
En los pacientes con IAMCEST, la realización de un ECG prehospitalario se asoció con una probabilidad significativamente mayor de recibir tratamiento de reperfusión (84,5% vs. 54,7%; OR ajustado 4,37; IC95% 4,20-4,54). Además, quienes contaban con un ECG prehospitalario tuvieron mayor probabilidad de ser tratados mediante ATCp que mediante otras estrategias de reperfusión (94,3% vs. 89,2%; OR ajustado 1,30; IC95% 1,20-1,40).
Ademas, entre los pacientes con IAMCEST que recibieron reperfusión, el tiempo desde la llegada de la ambulancia hasta la reperfusión fue 6 minutos menor cuando se había realizado un ECG prehospitalario (97 vs. 103 minutos). Asimismo, estos pacientes tuvieron una mayor probabilidad de recibir reperfusión dentro de los 90 minutos desde la llamada al servicio de emergencias (24,5% vs. 21,8%; OR ajustado 1,18; IC95% 1,11-1,25).
¿Qué nos deja este estudio?
En pacientes con síndrome coronario agudo atendidos por los servicios de emergencias, la realización de un ECG prehospitalario de 12 derivaciones se asoció con una menor mortalidad a corto y largo plazo y con una probabilidad significativamente mayor de recibir tratamiento de reperfusión en el IAM con elevación del ST.
Aunque su utilización aumentó de forma sostenida tras la implementación de la angioplastia primaria, el estudio demuestra que todavía existe margen para mejorar su adopción, especialmente en grupos de pacientes que continúan recibiéndolo con menor frecuencia.
