El embarazo es considerado cada vez más una ventana de oportunidad para evaluar la salud cardiovascular futura de la mujer. Los cambios fisiológicos propios de la gestación actúan como una verdadera “prueba de estrés” cardiometabólica, capaz de poner en evidencia alteraciones subclínicas que, de otro modo, podrían pasar inadvertidas. En este contexto, complicaciones como la diabetes gestacional o los trastornos hipertensivos del embarazo se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión arterial crónica y enfermedad cardiovascular en los años posteriores al parto.
Sin embargo, la estratificación del riesgo cardiovascular en mujeres jóvenes continúa siendo un desafío. Las herramientas tradicionales fueron desarrolladas en poblaciones de mayor edad y no incorporan variables específicas del embarazo, lo que limita su capacidad para identificar precozmente a las mujeres con mayor vulnerabilidad cardiometabólica.
En 2022, la American Heart Association propuso Life’s Essential 8 (LE8), una herramienta que evalúa la salud cardiovascular de forma integral a partir de ocho componentes relacionados con hábitos de vida y factores clínicos. A diferencia de los modelos basados exclusivamente en la presencia de complicaciones obstétricas, el LE8 permite valorar la salud cardiovascular a lo largo de un continuo, incluso en ausencia de enfermedad manifiesta.
No obstante, la utilidad de este enfoque durante el embarazo para predecir el riesgo cardiometabólico materno a largo plazo aún no estaba claramente establecida. Con este objetivo, los autores evaluaron la asociación entre una versión modificada del LE8 (mLE8), adaptada para el embarazo, y el desarrollo de enfermedades cardiometabólicas durante los siete años posteriores al parto.
Se realizó un estudio de cohorte que incluyó embarazos únicos de mujeres de entre 18 y 44 años atendidas en un gran sistema académico de salud de Carolina del Sur (Estados Unidos), sin antecedentes de diabetes ni enfermedad cardiovascular antes del embarazo. Los datos se obtuvieron de las historias clínicas electrónicas y las participantes fueron seguidas durante un período de hasta 7 años después del parto (agosto de 2018 a marzo de 2026).
La salud cardiovascular se evaluó durante el embarazo mediante un puntaje modificado de Life’s Essential 8 (mLE8), integrado por siete componentes: trastornos hipertensivos del embarazo, resultado de la prueba de tolerancia oral a la glucosa de 50 g, índice de masa corporal al inicio de la gestación, tabaquismo, calidad del sueño, calidad de la dieta y actividad física. El puntaje osciló entre 0 y 100, donde valores más altos reflejaban una mejor salud cardiovascular.
El desenlace principal fue la aparición de enfermedades cardiometabólicas luego del parto, clasificadas como hipertensión arterial crónica, trastornos metabólicos crónicos (como dislipidemia o alteraciones de la regulación de la glucosa) y enfermedad cardiovascular. Se emplearon modelos ajustados de tiempo acelerado hasta el evento para analizar la asociación entre el puntaje mLE8 y el tiempo hasta el diagnóstico de estas condiciones.
Se analizaron 1.225 embarazos, con una edad media de 25,0 ± 5,3 años.
Durante una mediana de seguimiento de 6,2 años (RIC: 2,8 años), se registraron 499 eventos cardiometabólicos incidentes.
Cada incremento de 10 puntos en el puntaje mLE8 se asoció con un mayor tiempo hasta el diagnóstico de hipertensión arterial crónica (TR: 1,26; IC95%: 1,11-1,42) y de trastornos metabólicos crónicos (TR: 1,20; IC95%: 1,11-1,29), lo que indica una aparición más tardía de estas enfermedades en mujeres con mejor salud cardiovascular durante el embarazo.
Al analizar los componentes individuales del puntaje, mejores valores en los trastornos hipertensivos del embarazo (TR: 1,06; IC95%: 1,03-1,10), el metabolismo de la glucosa (TR: 1,15; IC95%: 1,10-1,21), el índice de masa corporal (TR: 1,07; IC95%: 1,04-1,11) y la calidad del sueño (TR: 1,05; IC95%: 1,00-1,09) también se asociaron con un mayor tiempo hasta el desarrollo de trastornos metabólicos crónicos.
Estas asociaciones se mantuvieron de forma consistente incluso después de excluir a las mujeres que habían presentado diabetes gestacional o trastornos hipertensivos del embarazo.
¿Qué nos deja este estudio?
En esta cohorte de mujeres seguidas durante siete años después del parto, una mejor salud cardiovascular durante el embarazo, evaluada mediante el puntaje mLE8, se asoció con una aparición más tardía de hipertensión arterial y trastornos metabólicos crónicos. Estos hallazgos sugieren que la evaluación de la salud cardiovascular durante la gestación podría convertirse en una herramienta útil para identificar precozmente a mujeres con mayor riesgo cardiometabólico y orientar estrategias de prevención, seguimiento e intervención temprana.
