La enfermedad arterial periférica (EAP) afecta a más de 200 millones de personas en todo el mundo y alcanza una prevalencia del 20% en mayores de 70 años, posicionándose como la tercera causa de morbimortalidad cardiovascular tras la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular. Una proporción sustancial de la carga de la enfermedad se atribuye a lesiones severamente calcificadas, particularmente con compromiso del calcio medial, las cuales alteran la distensibilidad parietal y configuran una barrera crítica para el intervencionismo endovascular. La angioplastia transluminal percutánea (ATP) convencional suele provocar expansión inadecuada, retroceso elástico (recoil) y disecciones vasculares, mientras que la aterectomía conlleva riesgos no desdeñables de perforación y embolización distal. En este contexto, la litotricia intravascular (IVL) desarrollada por Shockwave Medical ha surgido como la tecnología pionera y con mayor respaldo de evidencia para la modificación de placas calcificadas. Basada en los principios de la litotricia urológica, la IVL de Shockwave emplea ondas de choque acústicas localizadas y de alta amplitud emitidas desde un balón a baja presión para fracturar selectivamente el calcio intimal y medial, restaurando la complacencia vascular y facilitando la dilatación luminal.
Se llevó a cabo una revisión sistemática de la literatura en PubMed, Scopus y Web of Science para estudios publicados entre 2020 y julio de 2025. Se incluyeron investigaciones que evaluaran el uso de IVL con dispositivos Shockwave en arterias femoropoplíteas e infrapoplíteas calcificadas, con diseños observacionales o intervencionistas que reportaran desenlaces procedimentales, de seguridad o de eficacia. Se excluyeron aquellos trabajos donde la IVL no fue la terapia primaria o que carecían de lesiones calcificadas.
Tras identificar 415 registros iniciales y eliminar duplicados y cribar resúmenes, 14 estudios cumplieron los criterios de elegibilidad (tamaños muestrales entre 19 y 1.262 pacientes), abarcando cohortes de un solo brazo (n = 6), estudios retrospectivos unicéntricos (n = 3), ensayos clínicos aleatorizados (n = 2), un análisis agrupado, un análisis secundario y un registro prospectivo.
El éxito procedimental fue consistentemente elevado, oscilando entre el 95% y el 100% en la mayoría de las cohortes de un solo brazo y registros; en el ensayo aleatorizado DISRUPT PAD III, bajo una definición estricta adjudicada por laboratorio central de estenosis residual ≤30% sin disección limitante de flujo, la tasa de éxito con IVL fue del 65,8% frente al 50,4% con ATP convencional.
En cuanto a la eficacia aguda, la IVL logró un ensanchamiento luminal inmediato en todas las localizaciones: en arterias femoropoplíteas, la ganancia luminal aguda reportada (típicamente >2,5 mm) osciló entre 2,0 y 3,4 mm, lo que correspondió a una reducción de estenosis del 42% al 55%. La necesidad de stent de rescate (bailout) durante el procedimiento índice fue baja, situándose en el DISRUPT PAD III en un 7,4% con IVL frente a las referencias históricas del 20% al 30% para angioplastia convencional, y los resultados a mediano plazo del mismo ensayo evidenciaron una tasa significativamente menor de implante de stents con IVL frente a ATP (4,6% vs. 18,3%).
En desenlaces de seguimiento, la permeabilidad primaria a 12 meses (reportada en 6 estudios) osciló entre el 81% y el 92% en lesiones femoropoplíteas, y la ausencia de revascularización de la lesión diana guiada por clínica a 1 año (reportada en 4 estudios) se situó entre el 92% y el 95,2%. La tasa de eventos adversos mayores en las extremidades (MALE) a 30 días (reportada en 4 estudios) fue del 0% al 0,8% en poblaciones sin isquemia crítica y del 5,0% en una cohorte con isquemia crítica. No se reportó mortalidad relacionada con el procedimiento en ninguno de los 14 estudios analizados.
En términos de seguridad, la incidencia de disecciones mayores (tipo C a F) fue marcadamente baja en todos los estudios, situándose en rangos del 0% al 3,0% (con la mayoría de los trabajos reportando entre 0% y 1,4%); en el DISRUPT PAD III, la IVL demostró una tasa significativamente inferior de disección mayor frente a la ATP convencional (1,4% vs. 6,8%), y varios estudios en arteria femoral común y territorio infrapoplíteo reportaron 0% de disecciones mayores. La perforación vascular constituyó un evento infrecuente, con tasas de 0% a 1,0% y ausencia total de perforaciones en múltiples series de alto riesgo. La tasa de embolización distal clínicamente significativa fue del 0% al 1,0% en la mayoría de los estudios, con una única serie retrospectiva unicéntrica atípica que reportó 10,5% (4 casos).
Al estratificar por territorio anatómico, en lesiones femoropoplíteas (8 estudios) el éxito procedimental superó el 95% y la permeabilidad primaria a 12 meses fue del 81% al 92% cuando se combinó IVL con balón liberador de fármacos (DCB); en lesiones infrapoplíteas (por debajo de la rodilla, 3 estudios), el éxito procedimental alcanzó entre el 97% y el 99% sin registrarse perforaciones ni disecciones limitantes de flujo. Finalmente, al comparar IVL aislada frente a IVL seguida de DCB, ambas alcanzaron un éxito >95% y complicaciones igualmente bajas (disección mayor ≤3,0% y perforación ≤1,0%), pero con una durabilidad a mediano plazo sustancialmente diferente a favor de la combinación con DCB.
¿Qué nos deja este estudio?
La litotricia intravascular representa una técnica segura y eficaz para la modificación de placas calcificadas en arterias periféricas, superando las limitaciones mecánicas de los abordajes endovasculares convencionales.
Al proporcionar un mecanismo predecible y controlado de preparación vascular mediante el sistema pionero Shockwave, la técnica optimiza la luz arterial con una incidencia mínima de disecciones mayores y perforaciones, reduce de forma notable el requerimiento de stents de rescate y favorece una revascularización periférica durable tanto en el territorio femoropoplíteo como en el infrapoplíteo.
