La estenosis aórtica severa sintomática impone una limitación funcional sustancial caracterizada por disnea, astenia y congestión periférica, deteriorando profundamente la calidad de vida de los pacientes. Tanto el implante valvular aórtico transcatéter (TAVI) como el reemplazo quirúrgico (SAVR) mejoran la supervivencia y el estado de salud a lo largo de todo el espectro de riesgo quirúrgico. La evidencia previa ha demostrado de manera consistente que el TAVI ofrece ventajas tempranas en la recuperación funcional y el alivio de síntomas respecto de la cirugía, con desenlaces de calidad de vida equiparables en seguimientos a 5 años. Sin embargo, la gran mayoría de las evaluaciones a largo plazo se restringieron a poblaciones de riesgo quirúrgico alto o intermedio, donde la elevada carga de comorbilidades y el riesgo competitivo de muerte eclipsan las diferencias funcionales sutiles.
En pacientes de bajo riesgo quirúrgico —cuya expectativa de vida supera habitualmente los 7 años en más del 80% de los casos—, la durabilidad y la trayectoria temporal del estado de salud percibido adquieren un protagonismo decisivo en la toma de decisiones compartida, sobre todo ante la equivalencia global de mortalidad entre ambas modalidades.
Este análisis preespecificado del ensayo clínico aleatorizado PARTNER 3 evaluó la trayectoria, el momento y la persistencia de los desenlaces de salud reportados por el paciente (patient-reported outcomes) hasta los 7 años de seguimiento tras TAVI con prótesis balón-expandible frente a SAVR.
Se analizaron los pacientes incluidos en el ensayo PARTNER 3, asignados aleatoriamente en proporción 1:1 a TAVI con una válvula balón-expandible contemporánea o a cirugía de reemplazo valvular (SAVR). El estado de salud se evaluó de forma prospectiva mediante dos instrumentos validados: el Cuestionario de Miocardiopatía de Kansas City (Kansas City Cardiomyopathy Questionnaire, KCCQ) y la Encuesta de Salud SF-36 (Short Form-36 Health Survey).
Las evaluaciones se completaron en condiciones basales, al mes, a los 6 meses y anualmente desde el primer año hasta el séptimo año de seguimiento. Para examinar las diferencias temporales entre ambos grupos de tratamiento, se ajustaron modelos de efectos mixtos para medidas repetidas controlados por las puntuaciones basales. El criterio de evolución excelente a 7 años se definió como la combinación de supervivencia, una puntuación resumen global del KCCQ (KCCQ-OS)
La cohorte de análisis quedó conformada por 943 pacientes con evaluación basal del KCCQ que fueron intervenidos según la rama asignada (494 en TAVI y 449 en SAVR), con una edad media de 73,5
Tanto el TAVI como el SAVR determinaron mejorías estadísticamente significativas y sostenidas en las puntuaciones de calidad de vida del KCCQ y del SF-36 respecto de los valores basales a lo largo de los 7 años de seguimiento. No obstante, se evidenciaron diferencias temporales relevantes:
- Fase temprana (1 mes a 2 años): Al mes posprocedimiento, los pacientes tratados con TAVI experimentaron una ganancia funcional marcadamente superior en comparación con SAVR (diferencia media de tratamiento en KCCQ-OS: +16,2 puntos; IC 95%: 14,3 a 18,1). Este beneficio relativo se mantuvo de forma modesta pero estadísticamente significativa hasta los 2 años de seguimiento (diferencia media a 2 años: +1,9 puntos; IC 95%: 0,2 a 3,7).
- Fase tardía (3 a 7 años): A partir del tercer año y hasta el final del seguimiento a 7 años, las puntuaciones de estado de salud se igualaron, sin detectarse diferencias estadísticamente significativas entre ambas estrategias terapéuticas.
A los 7 años de evolución, aproximadamente el 60% de los pacientes en ambas ramas conservaban un desenlace funcional excelente (vivos, KCCQ-OS
¿Qué nos deja este estudio?
En pacientes con estenosis aórtica severa de bajo riesgo quirúrgico, tanto el TAVI con prótesis balón-expandibles como el SAVR logran mejorías sustanciales y duraderas en el estado de salud y la calidad de vida que se mantienen estables a 7 años. El abordaje percutáneo confiere una recuperación física y sintomática más precoz durante los primeros dos años, alcanzando posteriormente una equivalencia funcional completa con la cirugía entre el tercer y séptimo año de seguimiento.
