La coexistencia de estenosis aórtica severa y miocardiopatía hipertrófica (MCH) representa un escenario clínico de alta complejidad diagnóstica y terapéutica. Históricamente, los pacientes con MCH sometidos a implante valvular aórtico percutáneo (TAVI) han sido clasificados como de riesgo prohibitivo o marcadamente elevado debido a la presencia potencial de obstrucción dinámica en el tracto de salida del ventrículo izquierdo (TSVI), movimiento sistólico anterior (SAM) de la valva mitral anterior, cavidades ventriculares hipertróficas pequeñas con hiperdinamia parietal y una marcada susceptibilidad a la inestabilidad hemodinámica periprocedimiento (“suicidio ventricular” tras la caída súbita de la poscarga fija).
No obstante, la evidencia empírica disponible hasta el momento procedía de series pequeñas, registros monocéntricos de eraså tempranas y evaluaciones circunscritas a la internación índice o al seguimiento a corto plazo. Con el advenimiento de prótesis transcatéter contemporáneas, técnicas de imagen multimodal avanzadas y mayor experiencia intervencionista, se requería caracterizar la seguridad y los desenlaces a largo plazo en este sustrato. Con este objetivo, este estudio multicéntrico evaluó los desenlaces clínicos y la supervivencia acumulada a 5 años del TAVI en pacientes con MCH frente a una cohorte emparejada sin esta miocardiopatía.
Se trata de un estudio de cohorte retrospectivo basado en la red global de investigación clínica federada TriNetX, que incluyó a pacientes adultos con estenosis aórtica sometidos a TAVI entre 2015 y 2025. Los casos con diagnóstico de MCH fueron identificados mediante códigos estandarizados CIE-10-MC, excluyéndose rigurosamente fenocopias (como amiloidosis cardíaca o estenosis subaórtica aislada). Para controlar los factores de confusión basales, los pacientes con MCH fueron emparejados por puntaje de propensión (propensity score matching) en proporción 1:1 con pacientes sometidos a TAVI sin MCH.
El criterio de valoración primario fue la mortalidad por todas las causas a lo largo de un seguimiento de 5 años. Los criterios secundarios comprendieron: accidente cerebrovascular (ACV), infarto agudo de miocardio (IAM), shock cardiogénico, hospitalización por insuficiencia cardíaca, bloqueo auriculoventricular completo (BAVC), compuesto de bloqueo auriculoventricular (BAV compuesto: primer, segundo o tercer grado), necesidad de implante de marcapasos definitivo, fibrilación/aleteo auricular y lesión renal aguda (LRA).
De un universo inicial de 82.918 pacientes sometidos a TAVI, se identificaron 1.577 con diagnóstico confirmado de MCH. Tras el emparejamiento por propensión, se analizaron 1.561 pares equilibrados (3.122 pacientes en total), con una media de edad de 77,7 ±8,7 años y un 50,9% de mujeres.
En la evaluación de la supervivencia global y los eventos cardiovasculares mayores:
En la evaluación del criterio de valoración primario, la mortalidad por todas las causas no mostró diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos en ninguno de los cortes temporales analizados, registrándose a 30 días una tasa del 1,8% en el grupo MCH frente al 1,8% en el grupo control (HR: 1,00; intervalo de confianza del 95%: 0,58 a 1,70), a 1 año un HR de 0,93 (IC 95%: 0,74 a 1,17) y a 5 años un HR de 0,90 (IC 95%: 0,78 a 1,04).
En cuanto a los desenlaces cardiovasculares secundarios y renales, las tasas de ACV, IAM, shock cardiogénico, hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca y lesión renal aguda fueron superponibles y sin diferencias significativas entre pacientes con y sin MCH a lo largo del seguimiento.
Respecto a los trastornos de la conducción eléctrica, el desenlace compuesto de BAV compuesto fue significativamente más frecuente en la cohorte con MCH, tanto a 30 días (20,8% frente a 16,3%; HR: 1,30; IC 95%: 1,10 a 1,53) como a los 5 años de seguimiento (HR: 1,29; IC 95%: 1,13 a 1,46). En contraste, la incidencia de bloqueo auriculoventricular completo avanzado (BAVC) y la tasa de implante de nuevo marcapasos definitivo no mostraron diferencias estadísticamente significativas entre ambos brazos a lo largo del estudio.
¿Qué nos deja este estudio?
En una amplia cohorte contemporánea emparejada por propensión, la presencia de miocardiopatía hipertrófica en pacientes con estenosis aórtica sometidos a TAVI no se asoció con un incremento en la mortalidad por todas las causas ni en eventos cardiovasculares adversos mayores en un seguimiento de hasta 5 años en comparación con aquellos sin MCH. El exceso observado en los trastornos de conducción eléctrica correspondió predominantemente a bloqueos auriculoventriculares de bajo grado, sin traducirse en un mayor requerimiento de marcapasos definitivo ni comprometer la seguridad clínica tardía.
