La actividad física regular constituye un pilar esencial del envejecimiento saludable al asociarse con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, deterioro funcional y muerte prematura. A pesar de esta evidencia, la estratificación clínica del riesgo pronóstico en adultos mayores continúa fundamentándose de manera casi exclusiva en la acumulación de comorbilidades y biomarcadores específicos de enfermedad, enfoques que ofrecen un valor limitado para identificar etapas subclínicas de declive fisiológico. Asimismo, la mayor parte de la literatura epidemiológica descansa en cuestionarios sobre hábitos de actividad física autorreportados, los cuales son altamente susceptibles a sesgos de recuerdo y error de medición, en particular en individuos con multimorbilidad o compromiso cognitivo incipiente. La evaluación objetiva del rendimiento físico complementa los modelos tradicionales de fragilidad y sarcopenia al proporcionar una medición continua de la reserva funcional integrada, reflejando adaptaciones biológicas acumuladas frente al envejecimiento y la enfermedad. No obstante, la evidencia sobre el impacto pronóstico conjunto de múltiples dominios de aptitud física mediante pruebas funcionales reproducibles en poblaciones de edad avanzada no occidentales ha sido escasa. Para solventar este vacío, el presente estudio analizó en una gran cohorte nacional la asociación entre el rendimiento físico multidominio medido objetivamente y la mortalidad por todas las causas en personas de 65 años o más.
Se realizó un estudio de cohorte representativo a nivel nacional en Taiwán que incluyó a personas de 65 años o más residentes en la comunidad, quienes completaron una batería estandarizada de aptitud física funcional entre el 11 de enero de 2015 y el 25 de noviembre de 2016. La base de datos fue vinculada con los registros de salud del Seguro Nacional de Salud para el seguimiento de la supervivencia hasta el 31 de diciembre de 2022. La aptitud física se evaluó en cuatro dominios funcionales mediante siete pruebas objetivas: aptitud cardiorrespiratoria (prueba del escalón de 2 minutos), fuerza muscular (flexión de brazos en 30 segundos y levantarse de la silla en 30 segundos), flexibilidad (prueba de rascado de espalda y prueba de sentarse y alcanzar en silla), y equilibrio y agilidad (apoyo monopodal y prueba de levantarse, caminar 8 pies y sentarse [8-foot up-and-go]). Adicionalmente, se calculó un índice de aptitud física compuesto sumando los rangos percentilares específicos por sexo de las siete pruebas.
El desenlace principal fue la mortalidad por todas las causas, constatada a través del registro oficial de defunciones.
De los 13.423 participantes analizados (edad media de 72,9 ± 6,1 años; 62,5% mujeres, equivalentes a 8.394 participantes), se registraron 1.631 muertes (12,2%) durante una mediana de seguimiento de 7,0 años (rango intercuartílico: 6,7 a 7,1 años).
En los modelos multivariables, los participantes situados en el quintil superior de rendimiento físico presentaron una mortalidad por todas las causas significativamente menor en comparación con aquellos ubicados en el quintil más bajo en cuatro pruebas físicas específicas: la prueba de agilidad y equilibrio 8-foot up-and-go mostró la mayor reducción del riesgo relativo (AHR: 0,41; IC 95%: 0,33 a 0,51), seguida por la prueba de equilibrio en apoyo monopodal (AHR: 0,50; IC 95%: 0,42 a 0,59), la prueba de fuerza de miembros inferiores de levantarse de la silla en 30 segundos (AHR: 0,55; IC 95%: 0,46 a 0,65), y la prueba cardiorrespiratoria de escalón de 2 minutos (AHR: 0,58; IC 95%: 0,49 a 0,68).
El índice compuesto de aptitud física multidominio demostró la protección más pronunciada frente a la mortalidad por todas las causas, confiriendo una reducción del 61% en el riesgo para los sujetos en el quintil de mayor desempeño global en comparación con el quintil inferior (AHR: 0,39; IC 95%: 0,32 a 0,48).
¿Qué nos deja este estudio?
En una cohorte comunitaria de adultos mayores, la aptitud física valorada objetivamente —en particular el equilibrio dinámico, la agilidad, la fuerza muscular del tren inferior y la resistencia cardiorrespiratoria— se asoció de forma independiente y gradual con una menor mortalidad por todas las causas. El rendimiento en un índice funcional multidominio identificó una marcada reducción del riesgo biológico de muerte, superando el valor predictivo de los cuestionarios habituales y las comorbilidades registradas.
