La trombectomía por aspiración manual ha sido ampliamente utilizada durante la intervención coronaria percutánea (ICP) primaria en pacientes con infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST) con el propósito de restaurar el flujo microvascular mediante la extracción mecánica del trombo intracoronario. No obstante, grandes ensayos clínicos aleatorizados, en particular el estudio TOTAL (Trial of Routine Aspiration Thrombectomy with PCI versus PCI Alone in Patients with STEMI), no lograron demostrar un beneficio clínico neto derivado de su aplicación sistemática, lo que motivó una transición en las guías de práctica hacia un uso estrictamente selectivo en lesiones con elevada carga trombótica. A pesar de este cambio de paradigma, la magnitud del trombo sigue condicionando la complejidad del procedimiento y los desenlaces clínicos en el IAMCEST.
Diversos reportes sugieren que la persistencia de material trombótico residual tras la aspiración puede repercutir de forma adversa en el pronóstico a mediano plazo; sin embargo, su evaluación objetiva y cuantitativa ha sido limitada con las técnicas convencionales. La tomografía de coherencia óptica (OCT) ofrece una resolución espacial intracoronaria idónea para caracterizar la morfología de la placa y cuantificar con precisión volumétrica el trombo persistente. El presente estudio se diseñó para dilucidar si el volumen de trombo residual cuantificado por OCT tras la trombectomía manual predice eventos adversos mayores en pacientes con IAMCEST sometidos a angioplastia primaria.
Se diseñó un estudio retrospectivo unicéntrico que incluyó a 233 pacientes con IAMCEST atendidos dentro de las primeras 12 horas desde el inicio de los síntomas, a quienes se les realizó trombectomía manual por aspiración seguida de ICP primaria guiada por OCT. El volumen de trombo residual se cuantificó de manera estandarizada a intervalos transversales de 1,0 mm a lo largo del segmento coronario culpable.
El criterio de valoración primario fue la aparición de eventos cardiovasculares adversos mayores (MACE), definidos como el compuesto de muerte cardiovascular, infarto de miocardio no fatal, accidente cerebrovascular no fatal u hospitalización por insuficiencia cardíaca.
A lo largo de una mediana de seguimiento de 2,5 años (rango intercuartílico: 1,3 a 3,5 años), se registraron 46 casos de MACE (19,7% de la población total). El punto de corte óptimo identificado para el volumen de trombo residual por OCT fue de 4,14 mm³.
Los pacientes que presentaron un volumen de trombo residual ≥4,14 mm³ exhibieron una incidencia acumulada de MACE significativamente superior en comparación con aquellos con valores inferiores a 4,14 mm³ (prueba de log-rank p = 0,0018).
En el análisis de regresión multivariable de Cox, el volumen de trombo residual persistió como un predictor independiente del desenlace compuesto al evaluarse de forma continua (hazard ratio ajustado [aHR]: 1,014 por cada aumento de 1 mm³; IC 95%: 1,001 a 1,027; p = 0,031).
Al categorizar la variable según el umbral identificado de 4,14 mm³, la asociación con MACE se mantuvo robusta y estadísticamente significativa, mostrando casi un triple de riesgo de eventos clínicos mayores frente a cargas trombóticas menores (aHR: 2,95; IC 95%: 1,51 a 5,74; p = 0,002).
¿Qué nos deja este estudio?
La carga de trombo residual cuantificada objetivamente por OCT inmediatamente después de la trombectomía por aspiración se asocia de forma independiente con una mayor tasa de complicaciones cardiovasculares adversas a mediano plazo en pacientes con IAMCEST.
La evaluación volumétrica por imagen intracoronaria proporciona información pronóstica complementaria y superior a la angiografía convencional para estratificar el riesgo post-ICP.
