Los pacientes hospitalizados por insuficiencia cardíaca (IC) aguda pueden presentar un cuadro de insuficiencia cardíaca de novo (NHF), cuando los signos y síntomas aparecen por primera vez, o una descompensación aguda de una insuficiencia cardíaca crónica (ADHF). Estos dos escenarios presentan diferencias clínicas importantes: los pacientes con ADHF suelen ser de mayor edad, tienen más comorbilidades y un peor pronóstico. Sin embargo, existe poca evidencia acerca de si estas diferencias modifican la respuesta a los tratamientos iniciados durante la hospitalización.
El estudio EMPULSE demostró previamente que iniciar empagliflozina durante la hospitalización por IC aguda mejora los resultados clínicos. Este análisis preespecificado buscó determinar si el beneficio era similar en pacientes con IC de novo y en aquellos con descompensación aguda de una IC crónica.
Se incluyeron 530 pacientes estabilizados durante la hospitalización, que fueron aleatorizados 1:1 a recibir empagliflozina 10 mg/día o placebo. De ellos, 175 presentaban IC de novo (NHF) y 355 una descompensación aguda de IC crónica (ADHF).
El criterio de valoración principal fue un desenlace jerárquico compuesto por muerte, empeoramiento de la insuficiencia cardíaca o una diferencia ≥5 puntos en el cambio del Kansas City Cardiomyopathy Questionnaire–Total Symptom Score (KCCQ-TSS) al día 90, analizado mediante win ratio.
Los pacientes con IC de novo eran más jóvenes, presentaban menos comorbilidades, tenían una presión arterial y frecuencia cardíaca más elevadas y una mejor calidad de vida basal medida mediante KCCQ-TSS. El uso de diuréticos fue similar en ambos grupos.
El beneficio clínico de empagliflozina fue consistente independientemente del tipo de IC. El win ratio fue de 1,29 (IC 95%: 0,89-1,89) en los pacientes con IC de novo y de 1,39 (IC 95%: 1,07-1,81) en aquellos con ADHF, sin evidencia de interacción entre ambos grupos (P de interacción = 0,759).
Es decir, aunque el efecto numérico fue ligeramente mayor en los pacientes con descompensación de una IC crónica, no hubo evidencia estadística de que el tipo de presentación de la IC modificara el beneficio de empagliflozina. Tampoco se observaron interacciones significativas para los componentes individuales del criterio principal ni para los demás objetivos secundarios.
La principal diferencia entre ambos grupos apareció en la respuesta a los diuréticos.
A partir del día 15, empagliflozina produjo una mayor pérdida de peso por dosis diaria promedio de diurético de asa en los pacientes con IC de novo:
- IC de novo: −5,11 kg por dosis diaria promedio de diurético de asa (Q1-Q3: −7,89 a −2,32).
- ADHF: −0,97 kg (Q1-Q3: −2,91 a 0,96).
- P de interacción = 0,017.
Esta diferencia se hizo todavía mayor en los días 30 y 90, lo que indica que la respuesta diurética a empagliflozina fue más marcada en los pacientes con IC de novo que en aquellos con una IC crónica descompensada.
Sin embargo, esta menor respuesta diurética en los pacientes con ADHF no se tradujo en una reducción del beneficio clínico global.
En cuanto a la seguridad, la frecuencia de eventos adversos fue consistentemente menor con empagliflozina que con placebo en ambos subgrupos, sin que surgieran señales de tolerabilidad que limitaran su utilización.
¿Qué nos deja este estudio?
El inicio intrahospitalario de empagliflozina 10 mg/día después de la estabilización clínica produjo beneficios similares en pacientes con IC de novo y en aquellos con descompensación aguda de una IC crónica. Aunque la respuesta diurética fue significativamente mayor en la IC de novo, esta diferencia no modificó el beneficio clínico global. Los resultados respaldan, por lo tanto, el inicio de empagliflozina durante la hospitalización por IC aguda, independientemente de que se trate del primer episodio de IC o de una descompensación de una enfermedad crónica.
