La doble terapia antiplaquetaria (DAPT) con aspirina y un inhibidor del receptor P2Y12 durante 12 meses se ha mantenido como la estrategia angular para prevenir eventos isquémicos tras una intervención coronaria percutánea (ICP) en el síndrome coronario agudo (SCA). No obstante, la duración óptima exige sopesar la prevención aterotrombótica frente a los riesgos hemorrágicos asociados al tratamiento prolongado. La evolución hacia stents liberadores de fármacos de nueva generación con perfiles de seguridad superiores, sumada al reconocimiento del impacto pronóstico negativo del sangrado, ha impulsado esquemas de desescalamiento precoz hacia la monoterapia antiplaquetaria, particularmente en pacientes con alto riesgo de hemorragia. La manifestación más extrema de esta tendencia es la DAPT ultracorta (≤1 mes), régimen concebido para cubrir la ventana periprocedimiento de mayor vulnerabilidad trombótica y retirar prontamente el segundo antiagregante. Sin embargo, persisten interrogantes sobre el beneficio clínico neto según la etnia del paciente y la intensidad de la estrategia de abreviación empleada (tanto la duración exacta de la DAPT como la potencia del agente continuado en monoterapia, ya sea clopidogrel, aspirina o inhibidores potentes como ticagrelor o prasugrel). Con la incorporación de evidencia actualizada, este metanálisis comparó los desenlaces isquémicos y de sangrado entre la DAPT ultracorta y la de duración estándar exclusivamente en pacientes con SCA sometidos a ICP.
Se llevó a cabo una revisión sistemática y metanálisis de ensayos clínicos aleatorizados publicados hasta el 15 de febrero de 2026. Los criterios de valoración primarios fueron los eventos adversos cardíacos y cerebrovasculares mayores (MACCE), el sangrado mayor y el beneficio clínico neto evaluado a través de los eventos clínicos adversos netos (NACE). Se realizaron análisis de subgrupos preespecificados según el origen étnico (asiáticos orientales frente a no asiáticos orientales) y según la intensidad de la estrategia de abreviación: abreviación intensiva (DAPT ≤1 semana o monoterapia posterior con clopidogrel o aspirina) frente a abreviación moderada (DAPT ≥2 semanas seguida de monoterapia con ticagrelor o prasugrel).
El análisis agrupó 10 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 29.232 pacientes.
De forma global, la DAPT ultracorta no se asoció con un incremento significativo en el riesgo de MACCE frente a la duración estándar (HR: 1,06; IC 95%: 0,93 a 1,20; P = 0,38; I² = 24%); no obstante, en el desglose clínico se observó una señal de mayor riesgo isquémico en pacientes con infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST), hallazgo que no se constató en los síndromes coronarios agudos sin elevación del segmento ST (SCASEST).
En términos de seguridad, la estrategia ultracorta redujo a más de la mitad el riesgo de sangrado mayor (HR: 0,47; IC 95%: 0,35 a 0,64; P < 0,00001; I² = 44%), lo que condujo a un beneficio clínico neto favorable (HR: 0,83; IC 95%: 0,72 a 0,97; P = 0,02; I² = 61%).
El análisis por subgrupos reveló interacciones relevantes: la reducción del sangrado fue significativamente más pronunciada en la población del este asiático (HR: 0,35; IC 95%: 0,25 a 0,49; P < 0,00001; I² = 0%) en comparación con los no asiáticos orientales (HR: 0,63; IC 95%: 0,43 a 0,93; P = 0,02; I² = 44%), alcanzando una interacción estadística significativa (P de interacción = 0,02).
Asimismo, el tipo de abreviación modificó sustancialmente el impacto sobre los eventos isquémicos (P de interacción = 0,003): la estrategia intensiva (DAPT ≤1 semana o mantenimiento con clopidogrel/aspirina) incrementó de forma estadísticamente significativa el riesgo de MACCE (HR: 1,37; IC 95%: 1,11 a 1,69; P = 0,003; I² = 0%), mientras que la estrategia moderada (DAPT ≥2 semanas seguida de monoterapia con ticagrelor o prasugrel) no mostró diferencias en el riesgo isquémico frente a la duración estándar (HR: 0,96; IC 95%: 0,85 a 1,08; P = 0,47; I² = 0%).
¿Qué nos deja este estudio?
En pacientes con síndrome coronario agudo sometidos a ICP, la terapia antiplaquetaria dual ultracorta reduce significativamente el sangrado mayor y optimiza los desenlaces clínicos netos sin incrementar el riesgo global de eventos isquémicos. Sin embargo, este beneficio no es homogéneo: se evidencia una señal de mayor riesgo de MACCE en pacientes con IAMCEST y en esquemas de desescalamiento intensivo (DAPT ≤1 semana o monoterapia con clopidogrel/aspirina), mientras que la protección hemorrágica resulta particularmente acentuada en pacientes de origen asiático oriental.
Implicancias clínicas
La DAPT ultracorta no debe considerarse una intervención genérica aplicable por igual a todo el espectro del SCA. Para que el desescalamiento a ≤1 mes sea exitoso y seguro, la elección del régimen de mantenimiento es crítica: la transición hacia monoterapia con un inhibidor potente del P2Y12 (ticagrelor o prasugrel) tras al menos dos semanas de DAPT preserva la eficacia antitrombótica, mientras que suspender la DAPT en la primera semana o desescalar a monoterapia con aspirina o clopidogrel incrementa de forma inaceptable el riesgo isquémico (aumento del 37% en MACCE). Asimismo, en cuadros de extrema trombogenicidad como el IAMCEST, acortar la DAPT a un mes requiere cautela por el exceso potencial de eventos isquémicos. Por último, la marcada interacción observada según la etnia refuerza la necesidad de una estratificación individualizada, donde las poblaciones con mayor susceptibilidad al sangrado (como los pacientes del este asiático) obtienen un rédito preventivo superior con esquemas abreviados, mientras que en pacientes caucásicos o con alto riesgo trombótico la ventana terapéutica debe modularse cuidadosamente.
