El reemplazo valvular tricuspídeo transcatéter (TTVR) se asocia habitualmente con una reducción aguda de las dimensiones del ventrículo derecho (VD) acompañada de un aparente deterioro de su función sistólica durante los primeros días posteriores al implante. Este descenso temprano en los índices volumétricos y mecánicos tradicionales suele generar preocupación clínica, pero la evolución estructural y hemodinámica del VD a largo plazo ha permanecido escasamente descrita con métodos de imagen tridimensional de alta precisión. La angio-TC cardíaca con sincronización electrocardiográfica retrospectiva permite cuantificar de manera simultánea volúmenes cavitarios reales, función miocárdica (strain longitudinal) y parámetros hemodinámicos avanzados derivados, como la fracción de eyección efectiva del ventrículo derecho (eRVEF) y el acoplamiento ventrículo-arterial pulmonar (RV-PAc). Con el propósito de caracterizar esta dinámica adaptativa, el presente estudio evaluó los cambios precoces y tardíos en la estructura, contractilidad y hemodinámica del VD tras el implante del sistema Evoque mediante tomografía computarizada cardíaca seriada.
Se realizó un estudio de cohorte retrospectivo en el Mount Sinai que incluyó a 35 pacientes consecutivos con insuficiencia tricuspídea severa o masiva sometidos a TTVR con el sistema balón-expandible Evoque (Edwards Lifesciences) entre julio de 2024 y mayo de 2026. Todos los participantes contaban con angio-TC al ingreso y una segunda tomografía a una mediana de 25 días postintervención (rango intercuartílico: 2 a 36 días).
Un subgrupo de 10 pacientes se sometió a una tercera angio-TC con una mediana de 336 días respecto al segundo estudio (mediana global de 1 año) para monitorizar el engrosamiento hipoatenuado de las valvas (HALT) o fenómenos trombóticos. Las adquisiciones se realizaron con un tomógrafo de 256 cortes con reconstrucción retrospectiva multipaso.
Se determinaron el índice de volumen telediastólico del VD (RVEDVi), volumen telesistólico, fracción de eyección clásica del VD (RVEF), strain longitudinal global del VD (RVLS) y volumen sistólico del ventrículo izquierdo (LVSV, considerado subrogado del volumen latido anterógrado efectivo del VD ante la ausencia de valvulopatía izquierda). A partir de estas métricas se calcularon la eRVEF (volumen anterógrado/RVEDV) y el acoplamiento ventrículo-arterial pulmonar (RV-PAc: volumen anterógrado/volumen telesistólico).
La cohorte global (n = 35) presentó una media de edad de 80±8 años, con un 71,4% de mujeres, 68,6% con fibrilación auricular, 49% con enfermedad renal crónica y 46% con dispositivos de estimulación cardíaca previos; tras el implante, el 20% requirió marcapasos definitivo y el 57% presentó HALT. El control valvular a 30 días confirmó la eficacia mecánica del dispositivo, observándose fuga paravalvular severa en un solo paciente y moderada en otro, con fugas menores o nulas en el resto.
La evaluación tomográfica seriada reveló un patrón evolutivo bifásico:
- Fase precoz (basal frente a 30 días, n = 35): Se evidenció un marcado remodelado reverso geométrico con caída del RVEDVi (140,26±51,30 a 120,93±39,02 mL/m²; P < 0,001), pero acompañado de una reducción significativa en los parámetros clásicos de contractilidad: caída de la RVEF (47,71%±10,37% a 37,94%±10,39%; P < 0,001) y deterioro del RVLS (−16,48%±4,33% a −11,35%±4,36%; P < 0,001). Pese a este declive volumétrico convencional, la fracción de eyección efectiva mejoró significativamente (eRVEF: 30%±11% a 36%±12%; P < 0,001) sin cambios en el LVSV ni en el RV-PAc.
- Fase tardía (30 días frente a 1 año, n = 10): el RVEDVi continuó descendiendo de forma progresiva (122,49±47,92 a 107,47±41,84 mL/m²; P = 0,025). De manera paralela, se constató una recuperación sustancial de la función sistólica: la RVEF aumentó de 34,70%±13,28% a 44,80%±12,01% (P < 0,001) y el RVLS mejoró de −9,99%±3,75% a −14,29%±3,50% (P < 0,014), junto con una optimización significativa del acoplamiento ventrículo-arterial pulmonar (0,55±0,35 a 0,78±0,29; P = 0,023).
- Comparación global (basal frente a 1 año, n = 10): El RVEDVi mostró una contracción neta persistente respecto al valor preimplante (156,15±76,36 a 107,47±41,84 mL/m²; P < 0,018). Los parámetros tradicionales de función sistólica retornaron a sus niveles basales sin diferencias estadísticas (RVEF: 44,30% frente a 44,80%, P = 0,851; RVLS: −16,00% frente a −14,29%, P = 0,213). Notablemente, el volumen latido anterógrado aumentó de 61,10±20,15 a 69,80±21,41 mL (P = 0,048) y la eRVEF exhibió un incremento neto sostenido del 26%±13% al 40%±11% (P = 0,005), con una clara tendencia a la mejoría en el RV-PAc (0,53 frente a 0,78; P = 0,069).
¿Qué nos deja este estudio?
El aparente deterioro de la función sistólica del ventrículo derecho tras el TTVR constituye un fenómeno transitorio limitado a la fase postoperatoria precoz. A lo largo del primer año, el ventrículo derecho experimenta una recuperación mecánica completa de su contractilidad y fracción de eyección convencional, acompañada de un remodelado reverso continuo y un incremento sostenido del flujo anterógrado efectivo y del acoplamiento ventrículo-arterial pulmonar.
