La intervención quirúrgica sobre la válvula tricúspide, ya sea mediante reemplazo protésico o anuloplastia con anillo, abarca un espectro clínico heterogéneo que incluye cardiopatías congénitas, valvulopatía reumática, endocarditis infecciosa, insuficiencia tricuspídea secundaria a patología del corazón izquierdo o dilatación anular severa. Con el transcurso del tiempo, las bioprótesis quirúrgicas y los anillos de anuloplastia sufren deterioro estructural inevitable, conduciendo a estenosis recurrente, insuficiencia tricuspídea significativa o una combinación de ambas que compromete la función del ventrículo derecho. En este escenario, la reoperación quirúrgica convencional conlleva una elevada morbimortalidad operatoria, superando con creces el riesgo del procedimiento índice debido a reesternotomías complejas, daño miocárdico previo y comorbilidades sistémicas acumuladas.
Como alternativa menos invasiva para evitar el alto riesgo quirúrgico, los procedimientos percutáneos de implante transcatéter válvula en válvula (TViV, tricuspid valve-in-valve) y válvula en anillo (TViR, tricuspid valve-in-ring) han ganado terreno adaptando prótesis transcatéter balón-expandibles. Sin embargo, la evidencia disponible proviene mayoritariamente de series unicéntricas pequeñas o registros con seguimiento a corto plazo, existiendo una escasez de datos acerca del desempeño hemodinámico prolongado de las válvulas, el uso de dispositivos contemporáneos (como Myval) y la durabilidad de la mejoría sintomática en cohortes multicéntricas del mundo real.
El registro internacional TRIVIR se conformó con el propósito de caracterizar las prácticas técnicas, la evolución sintomática longitudinal, los desenlaces clínicos y la tasa de degeneración protésica tardía tras el implante de TViV y TViR.
Se llevó a cabo un estudio observacional, retrospectivo y multicéntrico internacional (registro TRIVIR) que incluyó a pacientes sometidos a procedimientos de TViV o TViR en 16 centros especializados entre 2012 y 2025. Los dispositivos transcatéter implantados correspondieron predominantemente a las plataformas balón-expandibles Sapien (88%) y Myval (12%). Los criterios de valoración primarios evaluaron la mortalidad por todas las causas y un desenlace clínico compuesto que integró mortalidad global, hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca y degeneración estructural de la bioprótesis tricuspídea durante el seguimiento.
Las tasas acumuladas de supervivencia y eventos libres de progresión se calcularon mediante el método de Kaplan-Meier, analizándose la evolución de la clase funcional según la clasificación de la New York Heart Association (NYHA) y los factores basales asociados con la mortalidad tardía a lo largo de una mediana de seguimiento de 1,86 años (rango intercuartílico: 0,10 a 2,59 años).
Se analizaron 75 pacientes consecutivos tratados con TViV (n = 62) o TViR (n = 13), con una media de edad de 62 ±13 años y un 69% de mujeres. El perfil funcional basal exhibía un marcado compromiso clínico, con un 72% de los pacientes en clase funcional NYHA III o IV. Tras la intervención percutánea, se observó un alivio sintomático rápido y sostenido: la proporción de pacientes en clase funcional avanzada (NYHA III-IV) descendió abruptamente al 13% a los 1-3 meses del procedimiento, manteniéndose en niveles bajos durante todo el seguimiento longitudinal.
En el período periprocedimiento no se registró ninguna muerte a los 30 días, confirmando la viabilidad técnica inmediata de la intervención. Las complicaciones periprocedimiento se presentaron en el 24% de los casos, correspondiendo en su gran mayoría a eventos menores (17,3%).
A los 3 años de seguimiento, la incidencia acumulada estimada por Kaplan-Meier de mortalidad por todas las causas fue del 35,6%, mientras que la incidencia del criterio de valoración compuesto alcanzó el 42,9%. De forma individualizada, la incidencia acumulada a tres años de hospitalizaciones por descompensación de insuficiencia cardíaca fue del 16,6% y la tasa de degeneración estructural tardía de la bioprótesis tricuspídea se situó en el 11,4%.
El análisis comparativo evidenció que los pacientes que fallecieron durante el seguimiento presentaban un sustrato biológico de enfermedad cardiovascular marcadamente más avanzado antes de la intervención, caracterizado por concentraciones significativamente más elevadas de NT-proBNP, mayores dosis y requerimientos diarios de diuréticos de asa, una prevalencia superior de dispositivos de estimulación o resincronización cardíaca previos y una tasa más alta de complicaciones mecánicas durante el implante.
¿Qué nos deja este estudio?
El implante transcatéter de prótesis tricuspídea válvula en válvula (TViV) y válvula en anillo (TViR) constituye una alternativa terapéutica viable, segura y reproducible en pacientes de alto riesgo quirúrgico con disfunción de bioprótesis o anillos previos, proporcionando una mejoría funcional y sintomática marcada y sostenida a mediano plazo sin mortalidad operatoria precoz.
No obstante, la mortalidad observada a 3 años refleja la gravedad del daño sistémico y del ventrículo derecho en fases terminales, jerarquizando la necesidad imperiosa de una selección adecuada de los candidatos y una derivación clínica más temprana a centros especializados antes de que se establezca una disfunción ventricular derecha irreversible.
