Durante décadas, los digitálicos ocuparon un lugar central en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca. Sin embargo, con la llegada de nuevas terapias modificadoras de pronóstico, el papel de drogas históricas como la digoxina y la digitoxina quedó progresivamente relegado y rodeado de incertidumbre.
Ahora, nuevos datos presentados en el congreso Heart Failure 2026 de la Heart Failure Association de la European Society of Cardiology vuelven a posicionar a los glucósidos digitálicos como una potencial herramienta terapéutica complementaria en pacientes con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida o levemente reducida.
Los resultados incluyeron el estudio DECISION con digoxina a bajas dosis, un metaanálisis combinado de más de 9.000 pacientes y un análisis sobre las consecuencias de la suspensión del tratamiento.
La digoxina es uno de los fármacos más antiguos de la medicina cardiovascular y ha sido utilizada durante siglos en pacientes con insuficiencia cardíaca y fibrilación auricular. Sin embargo, su utilidad en la era moderna ha permanecido poco definida.
El estudio DIG, publicado en 1997, había mostrado un efecto neutral sobre mortalidad, aunque con una reducción del 28% en hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca. Posteriormente, análisis adicionales sugirieron que concentraciones séricas bajas de digoxina se asociaban con beneficios clínicos, mientras que niveles elevados podían empeorar el pronóstico.
En este contexto surgió el estudio DECISION, diseñado para evaluar si el uso de digoxina a bajas dosis podría mejorar los resultados cardiovasculares en pacientes tratados con terapias contemporáneas basadas en guías.
El estudio DECISION fue un ensayo doble ciego realizado en 43 centros de los Países Bajos (NCT03783429). Se incluyeron pacientes con insuficiencia cardíaca sintomática leve a moderada y fracción de eyección ventricular izquierda (FEVI) menor al 50%.
Los pacientes fueron aleatorizados a recibir digoxina a bajas dosis o placebo, con un objetivo de concentración sérica entre 0,5 y 0,9 ng/ml. Se incluyeron tanto pacientes en ritmo sinusal como con fibrilación auricular.
El endpoint primario fue un compuesto de eventos totales de empeoramiento de insuficiencia cardíaca —definidos como hospitalizaciones o consultas urgentes por insuficiencia cardíaca— y mortalidad cardiovascular.
En total se incluyeron 1.001 pacientes con una edad media de 73 años, 28% de mujeres y el 29% presentaba fibrilación auricular.
Además de DECISION, los investigadores integraron evidencia del estudio DIGIT-HF —que evaluó digitoxina en insuficiencia cardíaca avanzada— y del histórico estudio DIG, mediante un metaanálisis combinado de 9.013 pacientes.
También se presentó un análisis preespecificado sobre los efectos clínicos de la suspensión de digoxina al finalizar el estudio DECISION.
En el estudio DECISION, la digoxina a bajas dosis no logró una reducción estadísticamente significativa del endpoint primario.
Tras una mediana de seguimiento de 36,5 meses, ocurrieron 238 eventos primarios en 131 de 500 pacientes tratados con digoxina, frente a 291 eventos en 152 de 501 pacientes tratados con placebo, con un rate ratio (RR) de 0,81 (IC 95%: 0,61-1,07; p = 0,133).
Aunque el resultado no alcanzó significación estadística, el número total de eventos de empeoramiento de insuficiencia cardíaca fue menor en el grupo digoxina, con un RR de 0,76 (IC 95%: 0,54-1,05).
La mortalidad cardiovascular fue similar entre ambos grupos, con un hazard ratio (HR) de 0,93 (IC 95%: 0,69-1,26).
Los investigadores destacaron además que la digoxina a bajas dosis fue bien tolerada y mostró un perfil de seguridad favorable.
Por otra parte, el estudio DIGIT-HF, publicado previamente, había demostrado que la digitoxina reducía el riesgo combinado de muerte por cualquier causa o internación por empeoramiento de insuficiencia cardíaca en pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada y fracción de eyección reducida.
El análisis más relevante fue probablemente el metaanálisis combinado de DECISION, DIGIT-HF y DIG, presentado por Kevin Damman.
En los 9.013 pacientes analizados, el tratamiento con glucósidos digitálicos redujo significativamente el riesgo del endpoint combinado de muerte cardiovascular o primer evento de empeoramiento de insuficiencia cardíaca en comparación con placebo, con un HR de 0,85 (IC 95%: 0,80-0,90; p < 0,001).
Este beneficio estuvo impulsado principalmente por la reducción del primer evento de empeoramiento de insuficiencia cardíaca, con un HR de 0,75 (IC 95%: 0,69-0,81; p < 0,001).
No se observó heterogeneidad significativa según el estudio incluido, el tiempo de tratamiento ni el tipo de glucósido digitálico utilizado.
Además, el efecto beneficioso persistió incluso en pacientes que ya recibían tratamiento completo basado en guías para insuficiencia cardíaca.
Finalmente, el análisis sobre suspensión del tratamiento mostró resultados particularmente llamativos. Entre 587 pacientes seguidos durante seis semanas luego de interrumpir la medicación del estudio, la suspensión de digoxina se asoció con un aumento significativo de muerte cardiovascular y eventos de insuficiencia cardíaca en comparación con placebo, con un RR de 7,37 (IC 95%: 1,56-34,88; p = 0,012).
¿Qué nos dejan estos estudios?
Los nuevos datos presentados en Heart Failure 2026 reabren el debate sobre el rol de los digitálicos en la insuficiencia cardíaca moderna.
Si bien el estudio DECISION no alcanzó significación estadística para su endpoint primario, mostró una tendencia consistente hacia menor número de eventos de insuficiencia cardíaca con digoxina a bajas dosis y confirmó un adecuado perfil de seguridad.
Más importante aún, el metaanálisis de más de 9.000 pacientes demostró una reducción significativa de muerte cardiovascular o empeoramiento de insuficiencia cardíaca con digoxina y digitoxina, incluso en pacientes bajo tratamiento contemporáneo óptimo.
Los hallazgos también sugieren que la suspensión abrupta de digoxina podría asociarse con deterioro clínico.
En conjunto, la evidencia presentada respalda el posible rol de los glucósidos digitálicos a bajas dosis como terapia complementaria en pacientes con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida o levemente reducida, particularmente para disminuir eventos de descompensación y hospitalización.
