La endometriosis afecta aproximadamente al 10% de las mujeres en edad reproductiva y actualmente se reconoce como una enfermedad inflamatoria sistémica, más allá de un trastorno exclusivamente ginecológico. La activación inmune persistente, la inflamación crónica y la disfunción endotelial que caracterizan a esta enfermedad comparten mecanismos fisiopatológicos con la aterosclerosis, lo que ha llevado a múltiples estudios observacionales a demostrar una asociación entre la endometriosis y un mayor riesgo de eventos cardiovasculares.
En paralelo, los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) se han consolidado como una de las estrategias terapéuticas con mayor impacto sobre la reducción de la mortalidad, la insuficiencia cardíaca y la protección renal en pacientes con diabetes tipo 2 y otras poblaciones de alto riesgo cardiovascular. Sin embargo, se desconoce si estos beneficios se mantienen en mujeres con endometriosis, un grupo para el cual no existen recomendaciones específicas sobre la selección del tratamiento hipoglucemiante.
Con el objetivo de aportar evidencia en este escenario, los autores evaluaron la asociación entre el uso de iSGLT2 añadidos al tratamiento con metformina y la mortalidad, los eventos cardiovasculares y los desenlaces renales en pacientes con endometriosis y diabetes tipo 2.
Se realizó un estudio retrospectivo de cohortes utilizando la base de datos internacional TriNetX, que reúne información clínica proveniente de la práctica asistencial habitual.
Se identificaron adultos con diagnóstico de endometriosis y diabetes mellitus tipo 2 que iniciaban tratamiento con un iSGLT2 asociado a metformina y se los comparó con pacientes tratados con un esquema basado en metformina sin iSGLT2.
Para reducir posibles factores de confusión se efectuó un emparejamiento por puntaje de propensión (propensity score matching) 1:1, obteniéndose dos grupos balanceados de 3.072 pacientes cada uno, para un total de 6.144 pacientes.
El seguimiento medio fue de 2,8 ± 1,8 años, con una mediana de 2,8 años (rango intercuartílico de 3,7 años).
El desenlace primario fue la mortalidad por cualquier causa. Como desenlaces secundarios se analizaron accidente cerebrovascular isquémico o tromboembolismo, infarto agudo de miocardio, fibrilación auricular, arritmias ventriculares o paro cardíaco, insuficiencia cardíaca, edema agudo de pulmón o shock cardiogénico, enfermedad arterial periférica y progresión hacia enfermedad renal crónica estadios 4-5.
Tras el emparejamiento, el agregado de un iSGLT2 al tratamiento con metformina se asoció con una reducción significativa de la mortalidad por cualquier causa.
Durante el seguimiento se registraron 55 muertes en el grupo tratado con iSGLT2 frente a 115 muertes en el grupo que recibió un esquema basado en metformina sin iSGLT2, lo que correspondió a una tasa anual de 0,65% versus 1,15%, respectivamente.
El tratamiento con iSGLT2 redujo el riesgo de mortalidad en un 48% (HR 0,52; IC95% 0,38-0,72; p < 0,0001).
En cambio, no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos en la incidencia de:
- accidente cerebrovascular isquémico o tromboembolismo;
- infarto agudo de miocardio;
- fibrilación auricular;
- arritmias ventriculares o paro cardíaco;
- insuficiencia cardíaca;
- edema agudo de pulmón o shock cardiogénico;
- enfermedad arterial periférica.
En cuanto a los desenlaces renales, la progresión hacia enfermedad renal crónica estadios 4-5 fue numéricamente mayor en el grupo tratado con iSGLT2, aunque sin alcanzar significación estadística (HR 1,28; IC95% 0,99-1,64; p = 0,05).
¿Qué nos deja este estudio?
Este trabajo representa una de las primeras evaluaciones específicas del impacto de los iSGLT2 en mujeres con endometriosis y diabetes tipo 2, una población para la cual la evidencia sobre estrategias terapéuticas sigue siendo limitada.
El hallazgo más relevante fue la asociación entre el uso de iSGLT2 y una reducción del 48% en la mortalidad por cualquier causa, sin observarse diferencias significativas en la incidencia de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular u otros eventos cardiovasculares mayores. Esto plantea la posibilidad de que el beneficio sobre la supervivencia esté mediado por mecanismos distintos de la reducción de eventos cardiovasculares tradicionales, una hipótesis que deberá explorarse en futuras investigaciones.
Por otra parte, la tendencia hacia una mayor progresión de enfermedad renal avanzada (HR 1,28; IC95% 0,99-1,64; p = 0,05) contrasta con la evidencia disponible sobre el efecto nefroprotector de los iSGLT2 y probablemente refleje limitaciones inherentes al diseño observacional, diferencias residuales entre los grupos o el reducido número de eventos, por lo que este resultado debe interpretarse con cautela.
Si bien el estudio utilizó un robusto emparejamiento por puntaje de propensión, su naturaleza retrospectiva impide establecer una relación causal. No obstante, estos datos generan una hipótesis de gran interés clínico y respaldan la necesidad de realizar estudios prospectivos que determinen si los iSGLT2 deberían considerarse una estrategia preferente en mujeres con endometriosis y diabetes tipo 2, un grupo que continúa siendo subrepresentado en la investigación cardiovascular.
