El trombo ventricular izquierdo (TVI) constituye una complicación potencialmente grave que puede desarrollarse después de un infarto agudo de miocardio o en pacientes con miocardiopatías y disfunción sistólica del ventrículo izquierdo. Su principal relevancia clínica radica en el riesgo de embolias sistémicas, particularmente accidente cerebrovascular, por lo que las guías actuales recomiendan el tratamiento con anticoagulación oral (OAC), generalmente durante un período mínimo de tres a seis meses en el contexto del infarto de miocardio.
Con las estrategias terapéuticas actuales, el TVI puede resolverse en hasta el 90% de los pacientes, observándose mayores tasas de resolución con tratamientos más prolongados. Sin embargo, una vez documentada la desaparición del trombo, persiste la incertidumbre acerca del momento adecuado para suspender la anticoagulación, especialmente porque estudios previos han reportado tasas de recurrencia de hasta el 25%, particularmente en pacientes con aneurisma apical o estados de hipercoagulabilidad.
En este contexto, el presente estudio tuvo como objetivo determinar la incidencia de recurrencia del trombo ventricular izquierdo e identificar los factores clínicos y ecocardiográficos asociados con este evento, con el fin de aportar información que facilite la toma de decisiones sobre la duración de la anticoagulación oral.
Se realizó un estudio multicéntrico, retrospectivo, que incluyó pacientes con trombo ventricular izquierdo resuelto, diagnosticado mediante ecocardiografía.
Se analizaron las características clínicas y ecocardiográficas tanto en el momento del diagnóstico inicial como al momento de la resolución del trombo, evaluando su asociación con la recurrencia.
Se incluyeron 252 pacientes, con una edad media de 64,5 años, de los cuales el 78,6% eran hombres.
Durante el seguimiento, el trombo ventricular izquierdo recurrió en 36 pacientes (14,3%).
Aunque la función sistólica del ventrículo izquierdo en el momento del diagnóstico inicial fue similar entre los pacientes con y sin recurrencia, al momento de la resolución del trombo se observaron diferencias significativas.
Los pacientes que presentaron recurrencia mostraban una fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) más baja, con una mediana del 34,0% frente al 40,0% en aquellos sin recurrencia (P = 0,04).
Asimismo, la presencia de un aneurisma apical del ventrículo izquierdo fue significativamente más frecuente entre los pacientes con recurrencia (25,0% vs 6,5%; P = 0,001).
Desde el punto de vista terapéutico, la continuación de la anticoagulación oral después de la resolución del trombo se asoció con una menor tasa de recurrencia, observándose esta estrategia en el 54,7% de los pacientes sin recurrencia frente al 25,0% de aquellos con recurrencia (P = 0,005).
En el análisis multivariado, la presencia de un aneurisma apical del ventrículo izquierdo se asoció con un incremento de más de tres veces en el riesgo de recurrencia (HR 3,12; IC 95%: 1,43-6,84).
De manera similar, el antecedente de accidente cerebrovascular isquémico previo se asoció con un riesgo significativamente mayor de recurrencia (HR 2,75; IC 95%: 1,22-6,17).
Por el contrario, una FEVI más elevada se relacionó con un menor riesgo de recurrencia, observándose una reducción aproximada del 4% por cada incremento absoluto del 1% en la fracción de eyección (HR 0,96 por cada aumento del 1%; IC 95%: 0,95-0,99).
Asimismo, la continuación del tratamiento anticoagulante oral se asoció con una reducción significativa del riesgo de recurrencia (HR 0,27; IC 95%: 0,13-0,58).
¿Qué nos deja este estudio?
En esta cohorte multicéntrica, el trombo ventricular izquierdo recurrió en el 14,3% de los pacientes después de su resolución ecocardiográfica, confirmando que el riesgo de recurrencia continúa siendo clínicamente relevante.
La presencia de un aneurisma apical del ventrículo izquierdo y el antecedente de accidente cerebrovascular isquémico identificaron a los pacientes con mayor riesgo de recurrencia, mientras que una mejor función sistólica ventricular y la continuación de la anticoagulación oral se asociaron con una reducción significativa de este riesgo.
Los hallazgos resaltan la importancia de incorporar las características ecocardiográficas al momento de la resolución del trombo en la toma de decisiones clínicas y sugieren que, en pacientes con aneurisma apical o antecedentes de accidente cerebrovascular, podría considerarse una estrategia de anticoagulación más prolongada para disminuir el riesgo de recurrencia.
