El consumo de alimentos ultraprocesados (UPF) se ha asociado con un mayor riesgo de hipertensión arterial, pero hasta ahora no estaba claro si esta relación podía atribuirse a componentes específicos del ultraprocesamiento. Este estudio exploratorio del UK Biobank evaluó la asociación entre distintos marcadores de ultraprocesamiento (MUP) y la aparición de hipertensión arterial.
Se incluyeron 101.560 participantes sin hipertensión al inicio, que habían completado al menos un registro dietario de 24 horas mediante el Oxford WebQ. Para caracterizar los alimentos ultraprocesados, los investigadores relacionaron cada alimento registrado con hasta 10 productos comerciales y analizaron sus listas de ingredientes. Se identificaron 57 MUP, agrupados en 9 categorías, incluyendo saborizantes, colorantes, edulcorantes, variedades de azúcar, potenciadores del sabor, agentes de procesamiento, aceites modificados, fuentes de proteínas y fibra agregada. La asociación con hipertensión se evaluó mediante modelos de Cox, utilizando splines cúbicos penalizados para analizar posibles relaciones no lineales.
Durante una mediana de seguimiento de 10,5 años, se registraron 7.633 nuevos casos de hipertensión.
Los resultados mostraron que la asociación con el riesgo de hipertensión no fue uniforme para todos los marcadores de ultraprocesamiento.
Los alimentos que contenían saborizantes se asociaron con un mayor riesgo: al comparar un consumo equivalente al 40% del total de alimentos frente al nivel de referencia de 8%, el HR fue 1,37 (IC95%: 1,22-1,54). Para los colorantes, un consumo del 20% frente a 0% se asoció con un HR de 1,55 (IC95%: 1,36-1,77). Los alimentos que contenían edulcorantes, comparando 20% frente a 0%, presentaron un HR de 1,42 (IC95%: 1,31-1,55), mientras que las variedades de azúcar, con 10% frente a 0%, se asociaron con un HR de 1,19 (IC95%: 1,11-1,27).
Los análisis de las curvas dosis-respuesta mostraron una asociación lineal significativa para saborizantes (P < 0,0001), colorantes (P < 0,0001), edulcorantes (P < 0,0001) y variedades de azúcar (P = 0,004). También se observó evidencia de asociaciones no lineales para colorantes (P = 0,0115) y edulcorantes (P < 0,0001), pero no para saborizantes (P = 0,203) ni variedades de azúcar (P = 0,4953).
Cuando se analizaron marcadores individuales, el consumo creciente de alimentos que contenían acesulfame, aspartamo, eritritol, sacarina, sucralosa y xilitol, así como agentes de carga, dextrosa, fructosa, proteína hidrolizada y proteína de suero, se asoció significativamente con mayor riesgo de hipertensión. En cambio, los alimentos que contenían potenciadores del sabor, agentes de procesamiento, aceites modificados, fuentes de proteínas y fibra agregada no mostraron asociaciones significativas. Para agentes reafirmantes, agentes espumantes y agentes de glaseado se observó una asociación inversa.
¿Qué nos deja este estudio?
Los resultados indican que no todos los componentes característicos de los alimentos ultraprocesados presentan la misma relación con la hipertensión. Las categorías de saborizantes, colorantes, edulcorantes y variedades de azúcar fueron las únicas categorías globales asociadas positivamente con la incidencia de hipertensión, con los mayores riesgos observados para colorantes (HR 1,55), edulcorantes (HR 1,42), saborizantes (HR 1,37) y variedades de azúcar (HR 1,19).
Los hallazgos sugieren que estos componentes deberían ser considerados prioritarios tanto en futuras investigaciones mecanísticas como en estrategias destinadas a reducir la exposición a determinados alimentos ultraprocesados.
